El área de ventas Comcor sobrevive en la actualidad con solo dos negocios de muebles abiertos al público
21 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Una lenta agonía. Las noticias sobre el supuesto desmantelamiento del centro comercial del hogar Comcor, en el coruñés polígono de A Grela, pone el foco en el incierto futuro de su «gemelo» en A Gándara. En principio, «todo sigue igual», tan y como apuntan los trabajadores en nómina, aunque el área de ventas, centrada en el sector del mueble y la decoración no es actualmente ni una sombra de lo que en su origen prometía.
Apenas nueve años después de que el centro especializado en mueble, decoración y menaje abriera sus puertas -sucedió el 1 de octubre de 2009- la visita a sus instalaciones, ubicadas frente a Odeón, deja una imagen desoladora. Frente al bullicio del área vecina, en su pasillo reina el más absoluto silencio. Y clientes y tiendas se cuentan con los dedos de una mano. De hecho, la oferta comercial del centro se ha quedado reducida a su mínima expresión.
Comcor Narón, con unos 3.000 metros cuadrados de superficie distribuidos entre sus dos plantas, siempre fue una réplica en formato mini del centro impulsado un lustro antes por Antonio Amorín Viana en A Coruña. Y así, arrancaba con espacios de exhibición y venta de franquicias Merkamueble, Mercasofa, Mueble Juvenil -todas ellas vinculadas al promotor, Antonio Amorín- a las que se sumaron, también Bertha Hogar y Lúzete. En total, según se anotaba en su nacimiento, una plantilla de unas treinta personas.
Situación actual
De aquel centro, destinado a potenciar la especialización del polígono -en el que Alí sigue siendo el más firme emblema- en el mundo del hogar poco queda. El goteo de abandonos arrancó con la tienda de ropa de cama y cortinas Bertha Hogar que, como ayer señalaba, por una cuestión de estrategia empresarial apostaba hace un par de años salir del centro. Y la última salida la protagonizó el negocio de iluminación, que ocupaba una parte de la planta baja y que dejaba definitivamente las instalaciones hace algo menos de un mes. Así, la primera imagen que se topan los clientes son con negocios cerrados, estanterías vacías de Lúzete y pasillos clausurados.
«Esto funciona con normalidad, todo sigue igual», anotan paradójicamente las trabajadoras que permanecen en el complejo, esquivando las preguntas acerca de la continuidad del centro comercial, por más que la situación está a años luz de lo que cualquiera firmaría.
«Aquí seguimos trabajando cuatro personas», apuntan quienes reciben a los clientes de los únicos negocios que se mantienen abiertos, la tienda de sillones y la de muebles.
Desde la propiedad del centro, evitaban ayer pronunciarse sobre el futuro del mismo. «No hay ninguna declaración que hacer», zanjaban. Días atrás apuntaban que en Narón «sigue abierto, no hay cambios».
La especialización aparcada del área empresarial en el sector del mueble
La apertura en 2009 del centro Comcor hizo albergar la idea de convertir A Gándara en un polígono especializado en el sector del mueble. Sin embargo, ese proyecto nunca llegó a fructificar. El centro impulsado por Amorín, se vio marcado por su tamaño y por la falta de algunos de los ganchos del centro en A Coruña. Es el caso de Bricoking, que ya estaba presente en la zona. Y en apenas una década las altas y bajas han sido constantes.
De aquella época, sobreviven en A Gándara Alí Hogar -uno de los emblemas comerciales del sector en la zona- y Monleón. Entre las bajas más recientes, la de Alí Kit, cuya nave luce en su fachada el cartel de se alquila.