«Mi ilusión es tener un empleo»

Carla Elías Martínez
Carla Elías NARÓN

NARÓN

Paula, Xoán y Marta,son algunos de los usuarios que venden sus creaciones en una nueva tienda

04 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Muy orgullosa, Paula Fraga muestra algunos de los jarrones, velas y jabones que se exponen en la nueva tienda, Artesanía Chamorro, ubicada en el número 35 de la calle Magdalena. Es una de las usuarias de la Asociación Nuestra Señora de Chamorro que ha visto hecha realidad una meta, poder vender los productos artesanos que realizan en los talleres y exhibir su trabajo. Con esta iniciativa puesta en marcha coincidiendo con la conmemoración del Día de la Diversidad Funcional, la entidad naronesa busca dar un paso más de cara a poner en valor y dar visibilidad al trabajo de personas con discapacidad intelectual. Desde ayer comercializan los trabajos hechos a mano por los usuarios en los talleres de manualidades, jabones, creatividad, velas, costura y serigrafía, y exponen las imágenes realizadas en el taller de fotografía.

Marta Fernández reside en O Val con su familia y le apasiona la vida en el campo. «Antes iba a baloncesto y a atletismo, pero ahora estoy más enfocada en los talleres», señala. En concreto, explica que ella trabaja en el de serigrafía, donde realiza productos que ahora se comercializan en el local como tarjetas o bolsas. «La apertura de la tienda ha sido muy emocionante», destaca.

Hace quince años empezó a participar en los talleres de la entidad Xoán Villena. Además de trabajar en el área de encuadernación, forma parte de una de los proyectos más innovadores de la asociación, el piso de Prodavi. «Convivimos varios compañeros con un monitor», explica. Conseguir un trabajo para poder mantener una vida independiente es la gran ilusión de Xoán, que pide a las administraciones más ayuda y medios para poder poner en marcha más pisos Prodavi en los que convivir. Su ilusión y próxima meta, «tener un trabajo remunerado», reconoce. «Yo propuse poder estar aquí en la tienda para que no solo sea vender los productos», indica. Una petición que comparten Paula y Marta, a quienes también les gustaría aprender la labor de un dependiente y estar de cara al público en el local. Su día a día transcurre entre múltiples ocupaciones como el de cualquier persona de su edad, entre el taller de encuadernación y las clases en el gimnasio y la piscina, y las reuniones por el proyecto de viva independiente en el que está inmerso.

Han participado en prácticas de otro de los proyectos que promueve la asociación de empleo y formación con convenios con empresas. Xoán realizó prácticas con la Fundación Misael Prieto en la gasolinera de San Mateo, y Paula en la cooperativa de Meirás. «Yo le diría a cualquier persona con discapacidad que luche para conseguir lo que se proponga, por lo que sea su ilusión», anima.

Reconocen que aunque se ha avanzado con respecto a la integración de las personas con diversidad funcional, sigue quedando mucho por hacer. Y ellos mismos han vivido situaciones de lo más desagradables y bochornosas. «Cuando era pequeña solo pude estudiar hasta sexto de EGB. Luego me apunté a clases de peluquería pero la gente se reía, al final no pude con la formación y las clases de tratarme», lamenta Paula. También ha sufrido un rato desigual Xoán, que tuvo una mala experiencia trabajando en una pizzería y en su segundo colegio.