La línea que separa dos mundos

FERROL CIUDAD

Que la retirada de la muralla del Arsenal ha sido y es un objetivo para muchos ferrolanos no es nada nuevo. Como tampoco lo es el hecho de que no se haya, por el momento, conseguido. Ni su derribo ni otras medidas -como una verja- que minimice el impacto visual. El resultado es bien conocido. Una línea que separa dos mundos distintos y, a la vez, profundamente entremezclados. Porque el Arsenal no se entiende sin lo que hay fuera de él. Y la ciudad, sin el Arsenal, tampoco. Las imágenes captadas por José Pardo muestran la otra cara de la tapia. Más allá de esta, se adentra tanto en su simbolismo como en su faz más cotidiana. Y evidencia, también, que mientras la situación no cambie habrá en Ferrol dos vidas en plena ebullición que separa una larga cicatriz. Algo difícil de encontrar y, muchas veces, de entender.