Un coche lo arrolló cuando cruzaba una carretera en Narón en Año Nuevo del 2004 La Audiencia de A Coruña ha elevado la indemnización a más de un millón de euros
20 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.A las dos y media de la madrugada del 1 de enero del 2004, un automóvil Ford Escort arrolló en Narón al joven Javier Pita Gómez. Iba con su novia y ambos cruzaban la carretera de Castilla, a la altura de Piñeiros, una zona de ocio muy concurrida en aquellos momentos. Javier, ahora con 24 años, resultó politraumatizado y con serio peligro de pasar el resto de su vida en estado vegetativo. Un juez de Ferrol le dio la razón, a pesar de la confusión sobre lo ocurrido, y ahora la Audiencia coruñesa revisa al alza las cantidades que debe abonar la aseguradora del coche (Munat Seguros), al elevar la indemnización a más de un millón de euros. La novedad, prevista en la actual legislación, es que se obliga a la compañía a depositar 600.000 euros como aval, a modo de renta vitalicia para el sostén y cuidado del joven. Tras el atropello, Javier recuperó la consciencia y alguna movilidad, pero es un gran inválido, va en silla de ruedas y sufre problemas neurológicos. El letrado Aurelio Fernández, que se ocupó del caso, sostiene que la verdadera heroína es la madre del chico, a la que no deja de elogiar por ser la que saca a delante a Javier. De un día para otro, la mujer ha visto inválido a uno de sus dos hijos, un muchacho normal, que estudiaba informática y tenía un trabajo temporal. Todo el proceso se llevó por la vía civil. La propia sentencia de apelación recuerda la confusión creada por las circunstancias del accidente, ya que en el punto donde se produjo existen semáforos. «No es cierto que esté acreditado que el semáforo estaba en fase verde para los vehículos», dice la sentencia. De hecho, la novia de Javier, que también resultó herida de menor gravedad, sostuvo que la señal daba paso a los peatones porque otro coche se detuvo y ellos comenzaron a cruzar. Lo que suscita la crítica de los magistrados es la posición de la aseguradora en el recurso al afirmar que los peatones deberían llevar chaleco reflectante. Siendo una zona urbana, añade el fallo, «es como si se pretendiese que para cruzar las calles Génova, Goya o Serrano en Madrid los peatones tuviesen que utilizar chalecos».