Bono memoriza el protocolo

La Voz

FERROL CIUDAD

CÉSAR TOIMIL

En directo | Segunda visita a Ferrol del ministro El responsable de Defensa presidió el acto de entrega del último buque incorporado a la Armada; se ciñó estrictamente al guión y declinó hacer declaraciones a la prensa

16 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La segunda visita de Bono a la ciudad naval debió de resultarle didáctica al ministro para conocer un poco Ferrolterra. El helicóptero Superpuma en el que llegó al Arsenal sobrevoló primero la ría con insistencia, en una ronda panorámica en la que Bono tuvo tiempo para observar lo que se cuece a ambos lados de la lengua de mar. Al fin, con la fragata humeante y la tripulación firme ante el barco, el aparato se posó ligero, levantando remolinos de agua, sobre el dique en el que está amarrada la hermana mayor de la serie, la F-101. Los vivas a España clamados por las tripulaciones en formación y el himno nacional recibieron a Bono al pie del nuevo buque de la Armada. Enseguida pasó revista el ministro, con gesto adusto y movimientos bien aprendidos: en su breve experiencia de ocho meses en el cargo, Bono se muestra ya suelto y seguro en los quehaceres del protocolo militar. Éste condujo a continuación al acto de firma de la entrega del buque y de la bandera rojigualda, que recibió con una discreta sonrisa satisfecha el comandante, Manuel de la Puente. Izada en popa la enseña, la tripulación embarcó en cubierta y aguardó en formación la entrada de autoridades civiles y militares, que inspeccionaron el interior de la Blas de Lezo durante unos minutos. En los momentos de relajación, liberados por un momento a la pompa predominante, los movimientos nerviosos de la marinería, frotando manos y golpeando las plantas de los pies contra el casco del buque, daban fe de la mañana fría y despacible que ayer vivió la ciudad. Entre los visitantes ajenos a las Fuerzas Armadas, un poco de todo: el delegado del Gobierno en Galicia, el conselleiro de Pesca, el fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y algún que otro político, mayormente del partido del Ejecutivo, bajaron la pasarela de vuelta al muelle y rompieron filas rumbo al piscolabis que esperaba a cubierto en el Arsenal, después de que el ministro saludase sonriente a la prensa, a la que no hizo ninguna declaración. Cumplido el guión al detalle, sólo una llamada al móvil demoró unos instantes la marcha del ministro manchego, mientras ya movía sus aspas el helicóptero que permitió a Bono conocer un poco más Ferrolterra a vista de pájaro.