El percebe de Cedeira y Ortegal, un lujo para el paladar y el bolsillo

ANA F. CUBA CEDEIRA / LA VOZ

CEDEIRA

Dos «percebelleiros» de Cedeira en plena faena, en una imagen de archivo
Dos «percebelleiros» de Cedeira en plena faena, en una imagen de archivo JOSE PARDO

La cotización se dispara antes de Nochebuena, aupada por la demanda y la escasez de este crustáceo

10 dic 2023 . Actualizado a las 04:40 h.

Nadie sabe si esta Navidad se rebasará el precio récord del percebe en la lonja de Cedeira, que alcanzó los 360 euros el kilo «por un lote muy bueno», como suele recordar José Luis Pérez Cribeiro, gerente del Grupo Expomar, con tres pescaderías en Cedeira, Xuvia y O Val, y la web Cedeira Gourmet. En lo que va de año, y según los datos de la plataforma Pesca de Galicia, la cotización más alta en la rula cedeiresa fue de 145 euros. En víspera de Nochebuena, este crustáceo suele pagarse tres veces más que el resto del año (la media anual en Cedeira ha sido de 31 euros).

Este año, la cifra podría elevarse aún más, aupada por la demanda y, sobre todo, la escasez de recurso. «Hay muy poco percebe, los temporales arrancaron bastante. El mar no está dejando trabajar bien. El día 15 abriremos el interior de la ría, a ver cómo va; antes criaba mejor en Os Aguillóns, pero ahora, si vas 15 días seguidos ya lo finiquitas», apunta Juan Carlos Pardo Galdo, presidente de la Asociación de Percebeiros de Cariño. De la calidad del producto no duda: «El de aquí es más sabroso, la gente que lo prueba ve mucha diferencia... será por las aguas, es muy rojo, porque tiene mucho yodo. Pero hay poco y cada año va a haber menos, anda la cría por el agua pero no llega a fijarse en las piedras».

Este profesional cariñés reconoce que la Navidad «se nota, pero no te arregla el año, la campaña más importante es la del verano». A Tomás Arena, percebelleiro, como se denominan en Cedeira, le preocupa el tiempo, aunque cree que la previsión de la semana previa a Nochebuena es buena. «Moito non hai, pero quedaba moita cría nas pedras, e se non o levou o mar...», comenta, confiado en la campaña. «Nestas datas suelen ser os prezos máis altos do ano», apunta el también vicepatrón mayor del pósito cedeirés, crítico con la Xunta. «Se levas un mes sen poder ir ao mar, polo tempo, e solicitas a apertura dun día que estaba pechado e non cha dan... están incitando ao furtivismo», reprocha, y pide «maior flexibilidade» con las fechas de trabajo.

«Demanda hay —constata Pérez Cribeiro— y como hay poco va caro. Y si mandas un percebe de 20 euros a 70, la gente protesta». Este empresario corrobora que este crustáceo «es el que más llama la atención»: «Te hacen pedidos, dos centollas, una lubina, un kilo de percebe... y si falla el percebe no lo quieren y prefieren esperar a otra semana».

Javier Castro, percebeiro de O Val (Narón): «Déuselle moita caña a esta costa durante moitos anos»

El naronés Javier Castro lleva casi treinta años saltando a las piedras o colgándose por el acantilado para extraer el crustáceo más valorado. Aunque lleva un par de años de baja, este vecino de O Val, secretario de la agrupación de percebeiros de Meirás (Valdoviño), sigue pendiente de lo que ocurre en el sector y su diagnóstico es rotundo: «Está claro que hai sobreexplotación do recurso na costa, xa vén de atrás, non é dun día para outro». Atribuye esta situación a varios factores: «O furtivismo, a mala xestión do recurso e o cambio do sistema de medición do percebe». Sobre este último aspecto, indica que la talla mínima exigida para comercializar el percebe «era de catro centímetros, medidos desde a punta da uña ata o pé». Hasta que, «hai unha década, pasou a 1,5 centímetros, contados desde a parte de abaixo da uña ata o pé». 

¿Qué implica esta variación? «Con isto case val todo o percebe para coller, e non lle dá tempo a desovar», responde. «Fíxose sen un estudo previo, sen valorar as consecuencias que ía traer. E eu, como observador, vexo que foi en prexuízo do percebeiro, a longo prazo. A curto prazo non, porque había zonas que se podían abrir porque o percebe que había era dese tamaño (menor), que antes estaban pechadas. Pero ao final foi en contra do recurso e do percebeiro», sostiene.

Castro explica que este crustáceo necesita dos o tres meses para ganar eses dos centímetros y medio: «Depende da época do ano. De abril a agosto, o índice gonadal (de reprodución) é máis alto, e é cando máis traballamos nós, así que lle repercute». Este profesional se muestra autocrítico: «Hai que pensar no recurso con coherencia e responsabilidade, porque vivimos del e pelexamos desde hai moitos anos para que houbera un plan de explotación sostible». La escasez también puede deberse a los efectos del cambio climático: «Vexo nalgúns informes que hai moita acidez na auga, falta osíxeno».

Y destaca otro elemento: «O Prestige, no 2002. As consecuencias aínda non pasaron, non só son manchas nas rochas... as larvas que estaban flotando, se non se pegan morren. E iso incidiu moito». Igual que la gestión de las cofradías —como ejemplo a seguir, cita la Cangas— y los percebeiros: «Déuselle moita caña a esta costa durante moitos anos».