04 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.
Que la flota de Cedeira haya perdido dos volanteros en el último año es una mala noticia (llegó a contar con medio centenar). Que haya armadores que barajen la opción de adquirir barcos de bandera francesa para sortear las restricciones de las capturas es otra mala noticia. Y el desánimo que cunde en el sector, sin un porvenir claro, constituye, seguramente, la peor noticia. Los responsables de la situación deberían corregir un rumbo tan incierto.