Y allá en lo alto, Chamorro


Hoy es Domingo de Resurrección, el día que corona la Semana Santa con un canto de esperanza que ojalá tenga valor de profecía. Una Semana Santa que, debido a las exigencias derivadas de la lucha contra el coronavirus, no ha podido celebrar procesiones. Pero que, en cualquier caso, se ha vivido en Ferrol, como es tradición en la ciudad, con una intensidad extraordinaria. Una intensidad, y conviene subrayarlo, que ha tenido su reflejo no solo en los actos estrictamente litúrgicos, sino también en esa expresión popular de la fe que se manifestó a través del afán de reencontrarse con las imágenes de las cofradías, expuestas a la veneración de los fieles rodeadas de luz y de flores. El arte sacro ferrolano, compuesto en buena parte por tallas del siglo XVIII, ha resplandecido tanto en los propios templos como bajo las carpas instaladas en los jardines del Parador del Turismo (a unos metros de donde antaño estuvo el desaparecido convento de los Padres Franciscanos) y en la plaza del Marqués de Amboage. No, no pudo haber, durante esta Semana Santa, inmersa en un tiempo de hierro, procesiones de penitentes. Ni tampoco podrá haber mañana, claro está, romería en Chamorro. Pero aunque, por razones obvias, Ferrol -y con él Galicia entera- se haya quedado este año sin los desfiles procesionales de la mayor Pasión del Norte y vaya a quedarse mañana, además, sin la que desde hace siglos es siempre la primera de las grandes romerías de primavera del país, hoy no deja de ser Domingo de Resurrección. De la misma manera que mañana será Lunes de Pascua. Con todo lo que ello significa. ¡Con todo lo que estos días tienen de revelación y de esperanza, de renacer entre las propias cenizas, de puerta abierta al futuro! Hay muchas maneras de subir a Chamorro. Y la peor de ellas no es precisamente llegar hasta allí, a lo alto del monte, con el corazón, llevándole a Nosa Señora do Nordés una vela hecha de sueños y una flor del árbol de la melancolía. Ya volverán, si Dios quiere, en cuanto esta pandemia pase, las procesiones ferrolanas y la romería de la Virgen de Chamorro. Pero mientras tanto, aunque físicamente tengamos que estar unos lejos de otros para preservar la salud de todos, procuremos que los afectos sean cada día más firmes. Demos las gracias, más que nunca, a quienes caminan a nuestro lado. ¡E adiante sempre, amigos! Feliz Pascua.

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