Páginas para redescubrir la «Nueva York» mesopotámica

La Voz FERROL

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JOSE PARDO

La editorial Dstoria publica el libro «Babilonia y la Torre de Babel: desenterradas por la arqueología», del profesor Juan Luis Montero

12 feb 2021 . Actualizado a las 17:19 h.

«Este libro tiene la virtud de combinar ciencia y amenidad». La frase es del historiador y Premio Planeta Juan Eslava Galán y la obra a la que se refiere no es otra que Babilonia y la Torre Babel: desenterradas por la arqueología, de Juan Luis Montero Fenollós, profesor de Historia Antigua de la Facultad de Humanidades de la UDC, que acaba de salir a la luz con el sello de la editorial catalana Dstoria. Tras veinte años de investigaciones, el arqueólogo y docente del campus de Ferrol propone en este ensayo un acercamiento «desmitificador, riguroso e innovador» a Babilonia y su célebre zigurat, conocido universalmente como la Torre de Babel.

A través de sus más de trescientas páginas, el lector tiene la oportunidad de zambullirse en la historia de la que está considerada como «la Nueva York de la antigüedad» por su carácter cosmopolita y su grandiosidad, conocer sus monumentos y desterrar falsas creencias. En este sentido, el profesor apunta que «Babilonia es una ciudad secuestrada por el mito y un buen ejemplo de ello son sus famosos jardines colgantes, de cuya existencia no tenemos pruebas concluyentes».

La obra también echa por tierra las hipótesis que atribuyen dimensiones descomunales a la Torre de Babel. Según los últimos estudios desarrollados por el autor, el gran zigurat babilónico no era tan alto como concluían otras investigaciones. «Hasta ahora se creía que la altura del monumento era de 90 metros, algo que no parece viable con los materiales y las técnicas constructivas de la época», defiende Montero, que en su hipótesis la rebaja a 60 metros y estima que se emplearon cinco o seis años en su edificación en el siglo VI antes de Cristo. «Algunos pensarán que ya está todo dicho y escrito sobre la vieja ciudad mesopotámica, pero nada más lejos de la realidad. Gran parte de la historia de Babilonia está aún por descubrir», sostiene el profesor.