Queremos un Puerto así


El tráfico marítimo depende de muchos factores, pero en la actualidad han entrado tres variables que nunca habían estado en la fórmula: la pandemia del covid, el «brexit» y la transición energética.

El covid ha traído un descenso, aunque no tan grande como algunos preveían, en las mercancías movidas en los puertos. Se han reconsiderado decisiones estratégicas, por ejemplo, se han anulado muchas órdenes de nuevas construcciones y reparaciones de buques. Los pedidos se redujeron a la mitad entre julio del 2019 y julio del 2020.

Enormes buques de cruceros están siendo desguazados en el astillero de Aliaga (Turquía) para su conversión en chatarra e incluso la venta de sus interiores a hoteles. Y eso porque la UE decidió, creo que, con buen criterio, incluir ese astillero en la lista de astilleros «responsables». Parece que eso del «distanciamiento social» no ha afectado a este tipo de trabajos en todo el mundo.

Por otra parte, el elevado tráfico de exportación de China, que supera con creces las importaciones, está haciendo que los contenedores se queden vacíos en los puertos europeos. A ello se añade la congestión en algunos hubs logísticos, como los puertos de Los Ángeles y Long Beach. Además, el sector ha sufrido un fuerte impacto por el aumento del «e-commerce».

En cuanto al «brexit», la participación de Reino Unido en el nuevo mercado único europeo, la unión aduanera, los aranceles, el IVA y los impuestos especiales se modificarán sustancialmente, creando muchas barreras que, hoy, no existen.

Parece sensato pensar que el gobierno del Reino Unido tratará de facilitar las exportaciones, seguramente no abaratándolas de forma directa, sino con cambios internos relativos a la fiscalidad de las empresas británicas, lo que permitiría a estas poder ajustar el valor de sus productos en terceros mercados. También se espera un indudable efecto en la pesca. El caladero del Reino Unido representa el 15% del total de la pesca europea. En esa zona los países de la Unión Europea se llevan algo más de la mitad del total de capturas.

La irrupción de la transición energética ha llevado a cambios en el combustible de los buques, instalación de «scrubbers», cambios de plantas propulsoras, una locura de subvenciones para proyectos e instalación de eólicos, plantas solares, hidrógeno verde… pero a distintas velocidades en cada país.

Mientras sesudos logísticos se afanan en descubrir la nueva fórmula, los puertos españoles deben seguir su estrategia de sostenibilidad y digitalización, mejorar sus comunicaciones por carretera y tren, ofrecer amplios y abrigados muelles con buenos calados y superficies anexas para que cuando estos efectos «se diluyan», podamos competir. En Ferrol queremos tener un Puerto así.

Por Indalecio Seijo Presidente de la Autoridad Portuaria

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