Pequepantallas con poderes anticovid

Un profesor del campus  de Ferrol diseña máscaras faciales de talla infantil con superhéroes y personajes de animación para quitar el miedo a los niños y protegerlos frente al virus

Aithor Regueiro, con su hijo, un sobrino y el hijo de un vecino. Los niños llevan puestas las pequepantallas diseñadas por el profesor de la EUDI
Aithor Regueiro, con su hijo, un sobrino y el hijo de un vecino. Los niños llevan puestas las pequepantallas diseñadas por el profesor de la EUDI

ferrol / la voz

Ahitor Regueiro Fernández da clases en la Escuela Universitaria de Diseño Industrial (EUDI) y es uno de los pioneros en la enseñanza de la impresión 3D no solo en Ferrol, sino también en Galicia. Por eso, a nadie le resultó extraño que, poco después de que se declarase el estado de alarma, este maker mugardés pusiera a funcionar a pleno rendimiento las cinco impresoras 3D que tiene en su casa para producir viseras-pantalla de protección facial para los colectivos más expuestos al coronavirus.

Con este pequeño arsenal doméstico, Ahitor fabricó nada más y nada menos que 1.500 viseras, y ahora que la demanda para policías, sanitarios y trabajadores de residencias y supermercados se ha relajado, el profesor ha decidido poner el foco en otro colectivo de la sociedad: los niños. «La semana pasada, pocos días antes de que el Gobierno permitiese la salida a la calle de los menores, me di cuenta de que muchos niños estaban un poco asustados, tenían miedo y preferían quedarse en casa porque se sentían desprotegidos. Fue así como se me ocurrió la idea de fabricar unas pantallas especialmente diseñadas para ellos», apunta el docente de la EUDI.

Como en la red no encontró ningún archivo con algún diseño de pantalla infantil ya disponible, Ahitor apostó por el do it yourself y se encargó el mismo de diseñar las máscaras en dos tallas diferentes: una para niños de 4 a 7 años y otra para pequeños de 8 a 11. Para ello utilizó la cabeza de su hijo y de su sobrino como «moldes» para fabricar los primeros prototipos. Y después imprimió un toque de alegría a esas primeras unidades con motivos de películas y series de dibujos animados por las que se pirran los niños, como Starwars, Frozen, PJ Masks y personajes de Disney como Mickey Mouse.

«De esta forma, la visera-pantalla se transforma en una especie de máscara de carnaval que al niño le va a hacer ilusión llevar puesta. Es una forma de quitarles el miedo y de hacerlos sentir más tranquilos en difícil esta situación, al mismo tiempo que los protegemos», anota el profesor.

Los primeros prototipos han ido a parar a manos de familiares y de los hijos de los vecinos de Ahitor, pero el docente no quiere que ahí se termine la experiencia y por eso ya tiene planeado ofrecer unidades similares a centros sanitarios, hospitales o colegios de forma totalmente altruista.

«No sabemos lo que va a ocurrir en septiembre, pero es probable que los niños tengan que acudir a clase protegidos y, si es así, estas pantallas son una buena opción, porque resultan más cómodas de llevar que las mascarillas, aunque en principio están pensadas para utilizarse de forma conjunta. Además, también se podrían facilitar a los niños que vayan al ambulatorio por una consulta o al hospital a causa de una urgencia», explica Ahitor.

Aunque el profesor ha sido el encargado de tunear las primeras unidades de estas pantallas infantiles, su idea es que sean los propios los niños los que se encarguen de personalizarlas, con la ayuda de sus padres si es preciso, para potenciar también su creatividad y su talento para las manualidades. «Esto lo pueden hacer pegando adhesivos o dibujos hechos por ellos mismos en la parte superior de la lámina de acetato que sobresale por encima de la viseras o recortándola en esa zona para darle forma de corona, cuernos, crestas... En definitiva, de lo que ellos quieran. Lo importante es que cada niño personalice la pantalla a su gusto, de manera que se identifique con ella y no lo vea como un elemento extraño»., recalca.

Más de 1.500 unidades para adultas ya distribuidas con el apoyo de la EUDI

Antes de ponerse manos a la obra con las pantallas faciales de talla infantil, Ahitor Regueiro fabricó 1.500 unidades destinadas a policías, trabajadores de residencias de mayores y otros colectivos muy expuestos al virus. «La semana más intensa fue la anterior a la Semana Santa, cuando el ritmo de producción estaba entre 100 y 120 protectores al día», rememora. Pero el profesor no estuvo solo en esta tarea. Según explica él mismo, contó con el apoyo de la Escuela Universitaria de Diseño Industrial (EUDI), que corrió con los gastos de las gomas y las láminas de acetato que hay que incorporara las viseras para producir las máscaras; la colaboración de las empresas Equifer y 2K Systems, que suministraron gratuitamente distintos materiales; y la ayuda de Elo Rey Gómez, secretaria del director de la escuela, que logró un permiso especial para poder circular y distribuir las pantallas por distintos municipios de la comarca.

EN CORTO

Trabajo. Regueiro es profesor del área de Proyectos de Ingeniería en el grado de Diseño Industrial. Además, desde hace tres años forma a profesores de instituto y colegios sobre tecnologías de fabricación aditiva dentro de un programa de la Xunta.

Un centro implicado en la crisis sanitaria. Además de Regueiro, otros docentes de la EUDI, como Álvaro Deibe, están fabricando máscaras de protección facial para los colectivos más expuestos. 

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