La página dedicada a la historia del equipo daba cuenta de que durante cerca de quince temporadas ostentó la capitanía del Racing un futbolista profesional sobre el que las crónicas destacaban que podía ser puesto como ejemplo de entrega y cariño a los colores: Pedro Basterrechea, un vasco de Erandio, al que los ferrolanos consideraron como un paisano. Tal era su vinculación a la ciudad departamental, adonde llegó cuando tenía solamente cuatro años. Basterrechea ya era titular del Fortuna a los 14 años. De aquel equipo modesto saltaría en seguida al primer equipo de Ferrol.
En diversas ocasiones jugó con la Selección Gallega y fue solicitado por diversos equipos. Así pasó al Deportivo, Atlético de Madrid y Granada. La morriña, que como gallego adoptivo sentía, le hizo retornar al equipo ferrolano, donde ya jugaría sin interrupción.
Las crónicas ensalzaban las jugadas firmadas por Silvosa, Rivera, Basterrechea, primero, y por Bertolí, Silvosa, Basterrechea, después. Basterrechea guardaba en el recuerdo, como una tarde triste de «su» Racing, la final de Montjuich, sobre la que dijo: «Allí pudimos lograr para el Racing la hazaña más sonada de su historia. Pero la importancia del partido nos produjo un nerviosismo que nos costaría la derrota». En los 70 Basterrechea continuaba siendo un enamorado del fútbol y asistía a los partidos en el estadio Rivera y en Riazor.