Oro molido

Manuel Couce DESDE LA ALAMEDA

FERROL

El crecimiento del turismo en las playas de Valdoviño hace posible que la Frouxeira ocupe un lugar destacado dentro de este bum poblacional que va de un lado a otro buscando sol y el bravo mar, y donde no tienen cabida las colonias de medusas que tanto preocupan a la gente. Valdoviño tiene un arenal de oro molido, y sin pizca de chapapote. Y allí la naturaleza dispuso de un colorido muy saludable e inspirado en aquellas marismas de brusquedad infinita, y en su inmenso mar, que parece ponerse contento con tanta gente que lo va a ver porque allí se acaba el mundo.

Y no solo es obra de la naturaleza. También cuenta con el trabajo diario de la corporación que preside Alberto González, que se encarga de cuidar con esmero los rincones atractivos de todo Valdoviño, empezando por la Puerta del Sol, ubicada en un cruce de carreteras con lo ancestral y tradicional, es lugar donde suele ir la gente que atesora fe en su tierra, es el centro político y social. Antes eran casas de labranza, hoy son establecimientos con cartas de suculentas comidas, o cenas de cóctel, todo en un puro ambiente cosmopolita.

En el deporte, gran fama le da Pantín por sus gigantescas olas, a las que acuden surfistas de todo el mundo. Luego están las carrilanas en las que, con una naturalidad de espanto, los pilotos ponen cara de fórmula uno.

Las parroquias de Lago y Meirás tienen su protagonismo, aquella, con una laguna de aguas templadas y miles de aves de paso y su permanente vegetación.

Meirás es lugar de buen marisco, pescado en manos de pocos y veteranos pescadores con un fervor especial por la Virgen del Carmen, cuya ermita, en la que solo caben los justos, se encuentra en la punta de la playa de O Porto. Allí surgen vestigios de antiguas civilizaciones, sin contrastar.

A los actos religiosos acude su alcalde Alberto González, transmitiendo la variada tipología de persona querida, que sabe dar el equilibrio necesario entre el pueblo y las playas. Su sutileza se advierte en las nuevas edificaciones y calles por las que se circula en torno al mar, respetando sus diversos ambientes.

Hablando de política, recuerdo una frase suya: «Solo fracasa el que se rinde». Valga este comentario como muestra de un municipio que desborda en la realidad estas explicaciones, que nunca le harán suficiente justicia.