La andadura por la Tercera División no ha sido ni de lejos fácil para el Racing de Ferrol. Pocos esperaban al inicio de temporada un final tan dulce.

Un equipo nuevo

Pablo Rey, Joselu, Seoane y Armental. Son los únicos cuatro nombres que repetían con el Racing tras el amargo descenso a Tercera. Desde el entrenador al grueso de la plantilla estaba integrado por gente nueva y algún viejo conocido que regresó a casa como Marcos Álvarez o Diego Rivas.

El inicio, plagado de dudas

Los primeros compases sembraron muchas dudas. La goleada sufrida en casa del Somozas, donde encajaron una manita, les apeó a la cola de la tabla nada más empezar la temporada. Fue en la jornada octava, encuentro frente al Compostela, en la que se vio un cambio en el equipo que al fin mostraba que podía. Y comenzó la otra racha del Racing. Sumó doce jornadas sin ver la derrota y protagonizó una remontada épica para finalizar con el título honorífico de campeón de invierno.

La penitencia de las lesiones

Nadie recuerda en A Malata una temporada tan gafada por las graves lesiones. Carlos García, Javi Rey, Catú y el juvenil Sergio Otero ?que echó una mano al primer equipo durante varias jornadas? sufrieron una lesión casi calcada: rotura de ligamento de la rodilla. Pero no acabó ahí la plaga de infortunios. La rotura de un metatarsiano de Javi Sanmartín o de dos costillas de Fer Beltrán parecía ya algo imposible. El vestuario demostró estar unido e ir sobreponiéndose a cada piedra en el camino. Esto obligó a quienes sorteaban las lesiones a hacer un sobreesfuerzo y siete jugadores han sumado más de tres mil minutos sobre el césped ?Seoane, Villarejo, Garrido, Diego Rivas, Joselu, Pablo Rey y Juan Antonio?.

Los refuerzos, un revulsivo

Los fichajes llamados a cubrir una plantilla escueta y mermada por la plaga de lesiones han supuesto un revulsivo determinante para afrontar la recta final. Primero, Javi Rey y Fer Beltrán. Y en una segunda tanda, Quique Fornos y José Moreira.

Pablo Rey escribió su nombre en la historia del club como máximo anotador

Cuando más se la ha necesitado, el capitán verde ha demostrado ser más capitán y líder que nunca. Pablo Rey empezó la temporada sintiendo la culpabilidad de haber sido partícipe del descenso del club de sus amores a la Tercera División y con un único objetivo entre ceja y ceja: devolver al Racing a la categoría de bronce. Y no solo ha sido lo ha logrado, sino que esta temporada quedará grabada en el recuerdo de todos.

Pablo Rey ha escrito su nombre en la historia del club al firmar su temporada más espectacular en la que se ha alzado como máximo anotador, superando en el encuentro contra el Boiro el registro del mítico Pazolo. Marcó los tantos 99 y 100 de su carrera profesional convirtiéndose en leyenda.

Pero es que la temporada ha dado para mucho más. En total, el capitán ha firmado 26 días que le alzan como el máximo goleador del grupo gallego de Tercera División y superando con creces, por ejemplo, el registro del año anterior, en el que marcó diez goles. Ha visto puerta en diecinueve de las 38 jornadas, y en siete de ellas por partida doble.

También ha sido la temporada en la que ha celebrado el quince aniversario de su debut con la camiseta verde. Entonces, en octubre, tenía muy claro qué deseo pedía al soplar las velas: «Ascender. Es lo que todos queremos, por sacarme esa culpabilidad de contribuir al descenso del año pasado y por la gente». Y como si de un presagio se tratase, su deseo se convirtió en realidad ocho meses después.

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