Más de ríos

José Varela FAÍSCAS

FERROL

17 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Los ríos culebrean con sobrepeso a estas alturas del año. Las paparotas del otoño y de lo que va del invierno les dilataron el abdomen. Excretan ahora los excesos de agua de la diuresis de sus cuencas. Y la agenda meteorológica no canceló todavía la reserva de nuevas citas con las precipitaciones. Se los ve ufanos, pletóricos y un punto arrogantes ensanchándose obesos hacia los campos de las riberas, que avasallaron sin miramientos. Se aprovechan de la desnudez de los alisos, sauces y fresnos que los encañonan para pavonearse henchidos de vanidad. Cuando falta un mes para la apertura de la temporada de pesca fluvial, los aficionados más impacientes que solapan la melancolía de la espera con paseos por las orillas de los regatos aprovechando los días de buen tiempo advierten ya signos de esbeltez en los flujos de agua, como si atusaran sus perfiles para la próxima cita truchera. Una campaña en la que el cupo de capturas pasó de diez a seis peces por pescador y día. En el país que defiende el uso del glifosato en las labores agrícolas, la Xunta se lo pilla con papel de fumar y elige a los pescadores como chivo expiatorio en la liturgia de la hipocresía: acaba de prorrogar el uso indiscriminado de purines otro año más, en contra del criterio de la Unión Europea y del ministerio de Agricultura. La proverbial mansedumbre de los pescadores de truchas facilita el postureo ecologista de la conselleira. Que le aproveche. No nos importa. No podrán impedirnos el goce de los paisajes irrepetibles del Eume, el Mera, el Xubia, el das Mestas, el Belelle; ni siquiera el del Ferrerías, el Condomiñas, el Maior, hasta el da Sardiña, el de Esmelle, el de Couzadoiro...