En la misma piedra

Nona Inés Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

Parece que el camino hacia la remodelación de la plaza de Armas se despejará a la entrada en vigor de los presupuestos municipales. Nadie duda de la necesidad de esta reforma. Pero me temo que va a repetirse lo que ocurrió con la plaza de España. El proyecto tiene un importante rechazo social y la oposición de casi la mitad de los concejales.

Me niego a aceptar que no sea posible alcanzar un acuerdo sobre una actuación de importante repercusión para el futuro de un barrio tan necesitado de obras que impulsen su desarrollo, tanto económico como sociológico. En el momento presente somos muchos los que, cuando en la noche paseamos por unas calles desiertas en las que solo oímos el sonido de nuestros pasos, sentimos que esa situación solo podrá revertirse con actuaciones que dinamicen la vida ciudadana. La Plaza de Armas tiene que recuperar su condición de corazón de la ciudad, de lugar de encuentro y disfrute, de aparcamiento posible para usuarios del comercio y la hostelería… Nada lo impide salvo la cerrazón de quienes no valoran que, en obras de esta naturaleza, es imprescindible buscar puntos de acuerdo para encontrar la fórmula que (en este caso las dificultades no parecen insalvables) si todos ceden un poco, garantice un proyecto de amplia aceptación y utilidad para no tropezar dos veces en la misma piedra. La plaza de España sigue siendo una herida abierta en el alma de la ciudad. La de Armas debe ser una posibilidad de encuentro y no nueva manzana de la discordia. Para conseguirlo se necesita: información, mayor compromiso activo de los ciudadanos y menos lamentos…