El Racing, crónica de un proyecto frustrado

Jose Valencia FERROL / LA VOZ

OPA RACING

JOSE PARDO

Los ferrolanos regresan a Tercera tras una temporada aciaga, en la que no fue suficiente el cambio de entrenador ni la llegada de refuerzos para mitigar las múltiples carencias de la plantilla

15 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras cinco campañas en la Segunda B, el Racing regresa al pozo de Tercera, categoría en la que jugará la próxima temporada. Los ferrolanos, tradicionalmente un equipo de play off de ascenso, viven un nuevo fracaso deportivo. Nunca hay un buen momento para descender, aunque este tropiezo llega justo cuando se produce en un cambio total en el accionariado de la entidad con la marcha de la familia Silveira y la aparición del grupo de Ignacio Rivera. Frena, o al menos retrasa, un proyecto deportivo ilusionante encaminado a llevar al club ferrolano a reverdecer los viejos laureles de la categoría de plata.

El descenso se escenifica en este último encuentro contra el Rayo Majadahonda, aunque se fraguó en el transcurso de toda la temporada, con errores en la toma de decisiones, malos planteamientos deportivos y unos jugadores que no rindieron al nivel que tenían cuando se les fichó. Los datos finales del Racing son demoledores. Acabaron la liga con 40 puntos y un balance de 9 triunfos, 13 empates y 16 derrotas. Solo anotaron 38 goles, mientras que encajaron 53.

Estas son algunas de las claves que explican un fracaso.

El proyecto

Apuesta por la continuidad. El Racing ya dio muestras en la pasada temporada de que era un equipo enfermo. Lo pasó mal, aunque la llegada de Tena y varios refuerzos en el mercado invernal ayudaron a que el equipo superara con dignidad la campaña y se metiera en una plaza de la Copa del Rey. Se salvaron los muebles. Para esta temporada, el club decidió una apuesta por la continuidad y reforzar al equipo con la llegada de nuevos jugadores que le dieran un plus al conjunto para optar, de nuevo a las plazas de play off.

EL ARRANQUE

Tres triunfos, dos empates y una única derrota en las seis primeras jornadas. El proyecto, que se vendió con opciones de regresar a Segunda, comenzó con buen pie. En las seis primeras jornadas de liga el Racing sumó 11 puntos, fruto de tres victorias y dos empates. Se encajó una única derrota. Todo parecía marchar, pese a que la lesión de Joselu en la pretemporada, dejó al equipo sin su gran delantero de referencia. Fran Sota, Armental, Abelenda y Mendi llegaron a jugar de delanteros.

14 partidos sin ganar

Caída en picado del equipo. El arranque solo fue un espejismo. A partir de la séptima jornada el equipo inició una caía al vacío que se prolongó durante 14 jornadas sin conocer el triunfo. En esta fase, el Racing puso los cimientos de lo que acabó siendo un descenso.

Tena

El técnico no renunció nunca a su forma de ver el fútbol. Aunque el equipo mostró grandes carencias, Tena nunca renunció a su forma de ver el fútbol, a sacar el balón jugado desde atrás y al toque, cuando quedó patente que no tenía futbolistas para hacer este tipo de juego. El técnico, que había hecho las labores de director deportivo, aunque no fichó lo que quería, sino lo que le permitieron por las posibilidades económicas del club, cavó su propia tumba y los resultados acabaron con su crédito.

Cambio de dueño

Carlos Mouriz llega como nuevo director deportivo. El Grupo Élite, liderado por Ignacio Rivera, se hizo con el paquete de acciones del Racing que puso a la venta el Concello de Ferrol. Manda un primer emisario al club, Carlos Mouriz, que se incorpora como director deportivo. La idea era llegar, ver y estudiar, aunque no tomar decisiones hasta la próxima temporada. Sin embargo, la crítica situación por la que pasa el club les obliga a tomar decisiones. Mouriz, en consonancia con los nuevos accionistas y Pepe Criado, el presidente del Racing, decidió destituir a Tena y fichar a Ricardo López Felipe como nuevo entrenador.

Cimientos del descenso

Tras hacer 16 puntos en la primera vuelta, el club necesitaba una hazaña. El Racing finalizó la primera vuelta con solo 16 puntos. Teniendo en cuenta que la permanencia siempre está en torno a los 45 puntos (esta temporada el Valladolid B se salvó con 44), significaba que para evitar el descenso habría que hacer 29 puntos en la segunda. Es decir, cometer muy pocos fallos.

LOS REFUERZOS

El papel de Pepe Criado fue fundamental. La llegada de un nuevo técnico siempre produce una reacción, aunque para el Racing estaba claro que no sería suficiente. Los días fueron pasando, se acababa el plazo para incorporar futbolistas en invierno, y el Racing no fichaba. Fue Pepe Criado quien habló con Ignacio Rivera para dar la voz de alarma y advertirle de que se corría un serio peligro de descenso. Finalmente, Criado consigue que Ignacio Rivera dé el visto bueno para la llegada de refuerzos. Se había perdido un tiempo precioso.

LA SEGUNDA VUELTA

El efecto Ricardo. Ricardo debuta en el banquillo del Racing en casa del Coruxo, en donde los ferrolanos iniciaron la segunda vuelta. Empataron a tres tantos en O Vao. A continuación vencieron por 2-1 a la Ponferradina y empataron a un gol contra el Fabril. Parecía que el equipo arrancaba, aunque a continuación llegaron cuatro derrotas, que volvieron a sembrar dudas.

La vuelta de Joselu

El equipo dio señales de vida. Joselu salió de su lesión en la recta final de la primera vuelta, aunque le costó recuperar el ritmo de juego. Comenzaron a llegar sus goles y al mismo tiempo los nuevos refuerzos: Álvaro Rey, Seoane, Abel Suárez y Aitor Arregi cogieron la forma y ayudaron al equipo a salir del bache.

Los triunfos en casa

El apoyo de la afición fue decisivo en A Malata. El Racing dejó patente en el transcurso de la liga que era un equipo blando, sin carácter y sin un líder nato que arrastre al resto. Escasas faltas y hasta pocas tarjetas. Este perfil de la plantilla quedó especialmente patente lejos de A Malata, ya que el equipo solo pudo sumar dos triunfos, ambos en las primeras jornadas de la competición. La gran diferencia en casa, al margen de los beneficios habituales de jugar como local, fueron los aficionados racinguistas. Ellos fueron los primeros que le vieron las orejas al lobo, que se podía descender. El empuje de los aficionados racinguistas obligó al equipo a dar un poco más, un paso que sirvió para ganar partidos en casa y mantener vivo al equipo hasta la última jornada de la competición de liga. Fuera, Ricardo no consiguió dar con el sistema adecuado, aunque fuera jugar con defensa de cinco.

24 puntos

Una segunda parte de la liga salvable. Los clamorosos fallos en defensa y la dificultad para transformar en gol las ocasiones no desaparecieron en la segunda vuelta. Sin embargo, el equipo hizo 24 puntos en la segunda parte de la liga, ocho más que en la primera mitad.

Las lesiones

Muchos jugaron llegaron a la recta final de liga muy tocados. Los jugadores siempre insistieron en su total compromiso con los colores, que lo daban todo en el campo. Puede que no hubiera equipo para más y que realmente todo el mundo diera el máximo. Muchos de los técnicos que se enfrentaron a los ferrolanos comentaron que el Racing tenía plantilla para estar más arriba, aunque la realidad dejó patente otra cosa. Varios jugadores llegaron muy justos a la recta final de la competición y acabaron los partidos agotados. Otros futbolistas como Joseba Beitia, Diego Seoane, Pablo Rey o Joselu afrontaron medio lesionados partidos decisivos. Muchos llegaron a infiltrarse para mitigar el dolor.