Paso atrás del Racing

Antón Bruquetas Serantes
ANTÓN BRUQUETAS VALLADOLID

FERROL

Agencia Lof

El equipo de Tena pierde ante el Valladolid B pese a contar con un hombre más durante ochenta minutos

20 mar 2017 . Actualizado a las 08:31 h.

Si un mantra tiene Tena, ese es la intensidad, justo lo que le sobra al Valladolid B. Los chicos del gallego Rubén Albés lo demostraron desde el primer minuto. Eso fue lo que tardaron en hacer tiritar a Mackay con un disparo de Higinio que se marchó inocente por encima del larguero. El Racing empezó a manosear el balón, pero no conseguía que corriese, que ganase velocidad y derribase líneas. La pelota se quedaba enredada en el césped artificial de última generación. El laboratorio, de momento, no ha conseguido calcar a la hierba natural. A la salida de un córner, Mackay no consiguió atrapar un rechace que caía del cielo. Se le escurrió por los guantes y el esférico le quedó en los pies de Higinio que solo tuvo que empujarla a la red.

El exceso de ímpetu le jugó una mala pasada al mediocentro Anuar, que persiguiendo un rechace elevó la planta a la altura de la cabeza de Churre. El árbitro no lo dudó: roja directa. Volvía a remar el Racing a favor de corriente. Sin embargo, se consumían los minutos y el filial vallisoletano seguía sin sufrir. Todo lo que hacía el Racing era previsible. Se desplegaba con parsimonia, sin ánimo, sin empuje. Tena se desesperaba en la banda. Churre, providencial en el cruce durante esos minutos, pedía a sus compañeros que presionasen, que dejasen hasta la última gota de sudor en dificultar la salida a los locales.

Decidió Tena modificar el plan. Ajustar el dibujo para jugar más directo. Dio entrada a Mendi y Brais en el lugar de Bicho y de Cruz. Ganó metros el Racing con el cambio de discurso, pero seguía sin vérsele cómodo. Un grupo acostumbrado a tocar, a buscar la portería contraria a través de la elaboración veía que a todo lo que hacía le faltaban demasiados kilómetros por hora. En una falta pudo ampliar distancias el filial. Apareció Mackay con una mano mayúscula. De esas reparadoras, de las que sirven para curar el mal sabor de boca.