Antonio Jaspe en Barallobre

JUANA P. LUNA

FERROL

JUANA P. LUNA

27 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Curiosa muestra la que podemos visitar en la Liga de Amigos de Barallobre en Fene. Aúna un recorrido por lo que queda del ya desaparecido Pazo de Barallobre junto a una serie de obras pictóricas del conocido como Pintor Romántico de Barallobre, Antonio Jaspe. Forma parte de la celebración de los 30 años de la existencia de Radio Fene, Radio Fene 1984-2014. 30 años de comunicación local, junto a otros eventos que se han celebrado y seguirán en las distintas parroquias, como ya sucedió con la pintura urbana de San Valentín, muestra que continúa perenne e las paredes de los edificios y que podemos visitar sin restricción de horario.

Lo cierto es que desconocía que hubiera habido en Barallobre un pazo con tanto señorío como este. El edificio, que data de 1591 y por el que pasaron muchas generaciones, de Antonio Moscoso, se derrumba completamente en 1979 y lo poco que queda del mismo, y para esta ocasión, lo han prestado vecinos e instituciones, de forma que entre fotos, enseres y pinturas podemos entender un poco su idiosincrasia. Fotos de familia, del pazo, piezas de vajilla, un adorno, algún libro... Nos sitúan años y siglos atrás abriéndonos los ojos a una forma de vida bien distinta a la actual. Pero sobre todo los cuadros, primero los que el conocido pintor Dionisio Fierros hace a la familia, y después los del descendiente de los Moscoso, el pintor Antonio Jaspe, nos invitan a ponernos en situación y entrar en la cotidianidad, en esa deliciosa intrahistoria del día a día de los habitantes del pazo. Fierros nos pinta la infancia y juventud del que más tarde sería el Romántico de Barallobre; así, en el cuadro Carmen y Antonio Jaspe Moscoso el pintor asturiano nos descubre los primeros años del pintor, años felices de unos niños de buena casa en la que por no faltar ni siquiera falta un disfraz de escocés. Llama la atención un precioso retrato de Carmen Jaspe ya adulta, de Fierros; un cuadro que capta la belleza de la protagonista sorprendiéndonos con el modo en el que el pintor nos devuelve su mirada y la especial manera en la que nos la presenta en la composición.

Pero si hay dos pinturas que nos llaman la atención, por el tratamiento de las miradas de los personajes, son las de Antonio Jaspe, Hombre rico y Hombre pobre, además, en esta última queda patente el conocimiento que el de Barallobre tenía de la pintura de Velázquez. Este saber era debido al tiempo que el pintor había pasado aprendiendo de los maestros barrocos en el Museo del Prado, haciendo copias de sus cuadros, como se aprendía en la época. Y no hay duda que tanto el tratamiento del claroscuro, el juego con las transparencias, la oscura gama de su paleta, nos llevan a pensar que si nuestro pintor no hubiera muerto tan joven, tendría muchas posibilidades de haber sido alguien en el panorama artístico de finales del XVIII.

crítica de arte