Autogestión

José Varela FAÍSCAS

FERROL

Hubo algunos apresurados prejuiciosos que afirmamos que el PP no cumplía su programa electoral porque en un pispás desbarató todas y cada una de las promesas que, suponiendo que el acto de votar suceda a una reflexión, que ya es mucho suponer, le granjearon una mayoría absoluta. Equivocados o sencillamente malintencionados. Eso es lo que fuimos en su momento y probablemente muchos sigamos empecinados tercamente en el error. Pero lo cierto y verdad es que el PP cumple, y, en todo caso, lo hace por exceso. Vayamos al fondo del credo popular, su crisol ideológico, el núcleo duro de su pensamiento: el Estado debe ser ligero, leve como una pluma, que no dificulte el libre ejercicio de los emprendedores, que ya el mercado se ocupará de engrasar el funcionamiento de la sociedad. Pues bien, ¿qué se nos dice desde la presidencia de la Xunta para resolver el atraco de la Autopista? Nada menos que el hágalo usted mismo: vaya al juzgado y denuncie, hombre, denuncie, que están muy ociosos los jueces últimamente. Es la sublimación del programa de la derecha: ya no necesitamos política, ya somos autosuficientes, autogestionarios, ¡viva Durruti! Una vez abierta la espita por Feijoo, cualquier día el alcalde ferrolano, gran amigo del presidente, nos invitará a que cada uno limpiemos un trozo de calle, vayamos al banco a pagar nuestra parte alícuota de las obras de la plaza de España o reparemos ese bache que nos trae fritos. Asistimos a un momento histórico, el alumbramiento del Estado sin Estado, el Ayuntamiento sin Ayuntamiento, pero eso sí con conselleiros y concejales, alcaldes y presidentes. El bucle perfecto. Un mundo feliz y nosotros sin enterarnos.