Parece, por fin, que el futuro de la que fuera nuestra caja más emblemática se despeja. Espero que así sea en interés de esta Galicia, que necesita de todos y de todo para cimentar su futuro desarrollo sobre bases económicas sólidas. Si Abanca fracasase algo nuestro fracasaría con ella. Por eso sería bueno que todos le concediésemos esa cuota de confianza que necesita cualquier proyecto económico para tener éxito. Muchas veces oí al profesor Fuentes Quintana recordar a sus colegas, economistas y políticos, así como a los ciudadanos, que el progreso de la economía depende de: kilos de dinero y, sobre todo, de toneladas de confianza.
Seguí con el máximo interés todos los artículos de información y opinión sobre Abanca y me sorprendí al escuchar a sus dirigentes. No sé cuanto de auténtico hay en la anunciada voluntad de apostar por Galicia y hacerlo desde un planteamiento que mira hacia el negocio -no podía ser de otro modo- pero también hacia los gallegos, con alma de caixa, que es como hacer una inmersión en el territorio de la economía gallega tomando la fuerza, como Anteo, el héroe mitológico, de la tierra que se pisa. No soy tan ingenua como para olvidar la importancia del dinero. Pero he escuchado algunas reflexiones de los dirigentes de Abanca, que me hacen creer que, quizá, ésta tiene alma. Si así fuese, claro que: «cando chove mollamonos todos» pero hay que buscar acubillo, primeiro, a quen perdeu hasta o paraugas? Démosles confianza y, después, juzguemos.