Decir no

Nona Inés Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

Sin duda, las redes sociales son señas de identidad de la comunicación en este tiempo de cambios profundos en el modo de recibir y producir información u opinión. Demonizarlas es tan absurdo como elevarlas a la suprema categoría de garante intocable de la libertad de expresión. Los recientes comentarios, injuriosos y, en casos, delictivos, demuestran la necesidad de abrir un debate para encontrar el modo de garantizar esa libertad, sin conculcar otros derechos que merecen la misma protección. Pero, por desgracia, la proliferación de mensajes en los que asoma lo peor del ser humano e información maniqueamente manipulada, que engaña y confunde, se mezcla con la negativa de algunos sectores de la sociedad a plantear la necesidad de articular medidas legales, y actuar en el ámbito familiar y educativo con la finalidad de conseguir el uso responsable -también en su significación de asumir las posible consecuencias- de foros y redes sociales.

En este sentido, los padres son los primeros obligados a educar a sus hijos en el uso adecuado de estas nuevas tecnologías de la información y la comunicación, a las que la mayoría de los menores acceden, no solo prematuramente, sino sin el más mínimo control familiar, porque, argumentan: todos los amigos hacen lo mismo. Decir NO es lo más difícil a la hora de educar a los hijos, pero es obligación ineludible, porque así desarrollarán la fortaleza moral tan necesaria para decir, ellos también: NO, cuando sea la única respuesta digna.