Mi afecto va dirigido a Beatriz Sestayo a quien aprecio y respeto y a quien considero una diputada, cercana, comprometida con Ferrol y luchadora. Pero eso no me impedirá dar mi opinión sobre una actitud que está muy lejos de lo que los ciudadanos esperamos de cargos políticos de raíz tan democrática y cuyas conductas públicas deberían ser referentes, al menos, de corrección. Y hablo de actitud conscientemente, porque no entraré en el fondo de un asunto sobre el que no tengo información suficiente, ya que parece que ni el Parlamento, ni el PSdG están dispuestos a darla. Ellos sabrán por qué se ponen de perfil cuando disponen de medios para aclarar lo ocurrido y evitar que se convierta en un caso de largo recorrido que no contribuye a que los políticos recuperen el crédito perdido. Las declaraciones públicas de Beatriz, desde que se publicó la información de su incidente en el aparcamiento del Parlamento, al referirse a la vuelta del fascismo o a una campaña de no se qué poderes-ella no lo aclara- para atacar a los progresistas, me parece un menosprecio a la inteligencia de los ciudadanos. Por eso me atrevo a sugerirle que haga un gesto de reconocimiento de algún error, como mantener un coche en el aparcamiento tras varios requerimientos de retirada o dejar el suyo estacionado impidiendo el acceso de otros vehículos- hechos que no negó- y pida perdón. La humildad es muestra de grandeza y no abunda, por eso se agradece tanto. Lo demás?ya se sabrá. Espero.