Era un imprescindible, un pionero

Enrique Barrera

FERROL

Me entero de la muerte de José María Cabado una vez que ya está enterrado, sin que haya podido darle mi último adiós a quien fue un querido compañero de partido y de grupo municipal en el Concello de Ferrol durante ocho años. Decía el dramaturgo alemán Bertol Brecht que hay quien lucha un día y es bueno, hay quien lucha un año y es muy bueno, hay quien lucha muchos años y es mejor, pero quien lucha durante toda su vida, ese es un imprescindible.

Con sus armas y a su manera fue un luchador durante toda su vida. Comprometido militante comunista, fue pionero en iniciar el movimiento asociativo ferrolano presidiendo desde 1971 el Centro Social de Santa Mariña, experiencia piloto y germen de numerosas entidades sociales y vecinales. Vigilado estrechamente por la policía política franquista, se cursó la orden de detenerle a raíz de los sucesos de marzo de 1972 y decidió escapar a Francia, donde solicitó asilo político.

Pero además de un luchador contra la dictadura, José María Cabado fue como soldador de Bazán, un ejemplo de como los miembros de una clase obrera, sin estudios universitarios pero culta y con enorme sentido común, puede gobernar y administrar con acierto los intereses públicos y construir la historia. A su regreso y una vez recuperada la Democracia, coincidí con él en el Concello de Ferrol. Me enseñó muchas cosas buenas, sobre todo a escuchar a los que saben. Era concejal de Hacienda y cumplió de manera irreprochable, racionalizando el gasto y saneando las maltrechas finanzas locales. Su apoyo fue imprescindible para que yo pudiera crear en 1991 los Servicios Sociales, tan necesarios en una sociedad de bienestar, que con tanto esfuerzo construimos y que ahora vemos diluirse tan rápidamente. Descansa en paz, camarada.