Tres personas residen desde hace dos años en las ruinas del Sánchez Aguilera
16 ago 2013 . Actualizado a las 14:35 h.Llegaron antes que Juan Magán y Marta Sánchez y no están dispuestos a irse por un par de conciertos. Desde hace dos años, los bajos de la parte trasera del edificio en ruinas es su hogar. Dos estancias que han convertido en pequeños apartamentos. Los han amueblado con restos encontrados en la basura. Uno tiene hasta televisión, aunque sin corriente: demasiado caro suministrar gasóleo al pequeño generador. Son tres, una pareja que vive en una estancia totalmente ahumada, pero adecentada con una suerte de cama, una cómoda, alguna estantería y unos hornillos que hacen las veces de cocina. «No lo ponemos mejor porque cualquier día me echan de aquí», justifica él. En la entrada ha colocado una puerta con candado, para evitar robos. Su otro compañero reside en la infravivienda contigua, más limpia y blanca. No quieren que se les identifique. «Nos conoce todo Ferrol», alegan. Pero explican por qué están allí: «Mejor vivir aquí que en un cajero o en otro sitio». Lo peor, no tener luz ni agua. Son indigentes que viven de una pequeña paga que reciben dos de ellos. Y de la acción de oenegés como Dignidad o Érguete. Les dan ropa de cama y se encargan de lavar sus prendas. Para comer «nos buscamos la vida».
Un arresto domiciliario allí
De momento, no han intentado echarlos. «Aquí no molestamos a nadie», dicen. Y eso que aseguran que la policía y el Concello saben que están allí. «¡Si hasta cumplí un arresto domiciliario aquí!», exclama uno de ellos. Ahora temen las consecuencias que puedan tener las fiestas, y advierten que no se marcharán. «Hay mucha vivienda abandonada en Ferrol y mucha gente en la calle», dicen reclamando poder ocupar un piso en Recimil.