El fiscal jefe del área de Ferrol, Román Ruiz Alarcón, reconoce que la situación del entorno familiar de algunos enfermos mentales agresivos puede ser problemática. El sistema manicomial decimonónico español desapareció con la Constitución.
-¿Qué se puede hacer en casos como el de este joven de San Pablo?
-La situación legal en España prevé solo el internamiento médico y como medida de protección del enfermo. Es decir, la ley protege al enfermo mental, no se prevén internamientos como medida de protección social del entorno o de terceras personas.
-¿Y si se produce una agresión como ya se ha dado el caso?
-Si comete algún delito, sea por agresión o simplemente por amenazas se instruye una causa penal y se le lleva a juicio. Lo que ocurre es que la condena de prisión se cambia por la de internamiento en un psiquiátrico donde pueda ser atendido de acuerdo a su dolencia.
-¿Recae sobre la familia el problema?
-Es que la enfermedad mental no se cura con la reclusión. Es posible que estas medidas dejen insatisfechas a las familias porque no se responde a las necesidades que tienen. En realidad son los médicos quienes tienen la sartén por el mango.
-¿Pero hubo el caso del vagabundo alemán Julius que se le internó y se le sacó de la calle?
-Efectivamente, y lo llevó un compañero mío, Santiago Aba, cuando se encontraba destinado en Ferrol. Estudió el asunto y pidió que se aplicase el Código Civil alemán, porque era alemán el indigente, que sí prevé internamientos para casos extremos que creen problemas sociales como era Julius.