Pendientes del desenlace del concurso turco

La Voz

FERROL

Otro de los focos de interés para Navantia en el ámbito internacional es Turquía. Su Ministerio de Defensa está a punto de adjudicar un contrato para la construcción de un megabuque anfibio, al que aspiran tres compañías, entres ellas los astilleros públicos españoles en unión de la empresa turca Sedef, además de dos factorías locales, aliadas con una firma británica y otra china. La empresa española cuenta con muy buenas expectativas para hacerse con el encargo, ya que ha presentado el único modelo ya probado. De hecho, envió a Estambul en la primavera del 2011 al Juan Carlos I español, el primero de los barcos de este tipo fabricados por las factorías de la ría ferrolana, con el fin de que la Marina del país pudiese comprobar las capacidades del navío.

Estaba previsto que el encargo pudiese resolverse antes de que finalizase el año, aunque finalmente se pospuso a estos primeros días de enero. De ganarlo, Navantia se ocuparía del diseño técnico, la transferencia de tecnología y el asesoramiento, ya que la fabricación se efectuaría en el país. No obstante, para la empresa supondría un estímulo no solo por lograr un nuevo pedido tras la larga travesía en el desierto que lleva padeciendo, sino porque otras unidades del grupo también se verían beneficiadas, suministrando equipos, motores y componentes. Además, puede darse el caso, como ha sucedido en los últimos contratos internacionales que se desarrollan en las plantas de la ría, -fragatas noruegas y barcos australianos- que se desvíe la construcción de algunas partes del megabuque a las antiguas Astano y Bazán.