La pintora y ceramista María del Carmen Sendón y la poeta Amelia de Querol Orozco son las artífices de la exposición que se puede visitar en el Carballo Calero
30 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La pintora y ceramista María del Carmen Sendón y la poeta Amelia de Querol Orozco son las artífices de lo que estos días podemos ver en la sala de exposiciones del Carballo Calero. Lo que en un primer momento prometía ser un proyecto conjunto de cerámica, pintura y poesía, se ha convertido con el devenir de los acontecimientos en una respuesta a «la indiferencia de las instituciones públicas ante la cultura y sus manifestaciones», tal y como las dos autoras apuntan en su manifiesto. Cuentan las protagonistas que hace año y medio y, al mismo tiempo que solicitaron la sala a la concejalía de Cultura de Ferrol, también pidieron unas peanas para exponer cerámica. Desde Cultura les dijeron que sí. Cual sería su sorpresa cuando unos días antes de la fecha de inauguración, al disponerse a montar la exposición, se encuentran con que ya no les dejan las peanas y la respuesta desde la institución es que de lo único que puede disponer es de «la sala y un martillo».
Carmen y Amelia, atónitas, sin saber qué hacer, con los folletos impresos, las invitaciones enviadas, y todo organizado, acaban tomando una decisión. Por supuesto, no van a exponer parte de lo programado porque el proyecto estaba pensado en la conjunción de pintura, cerámica y poesía, con lo cual quedaría cojo; tampoco van a dejar la sala vacía, pues supondría un insulto a ellas mismas y a aquellas personas que, queriendo exponer, están en lista de espera. Así que de forma valiente deciden encararse con el problema y llamar a las cosas por su nombre a través de una nueva obra que ellas mismas definen como «conceptual» y que titulan a modo de brindis: Por el Arte. Así, al visitar la sala, nos encontramos con tres bultos, que algún día fueron peanas, en el primero y escrito en blanco sobre negro R.I.P y, encima, un cojín sobre el cual reposa el martillo ofrecido por la concejalía; en el segundo, algo más alto que el anterior, la paleta de pintor de Carmen, muy usada y acompañada de sus pinceles; y por último, en el tercero, y en un expositor, la Oda al Martillo de Amelia.
Ya hace algún un tiempo que asoman voces evidenciando el modo en que están gestionadas las pequeñas salas de exposiciones municipales, no es ningún secreto, y lo cierto es que este caso es la punta del iceberg. Los responsables deberían de estar un poco más atentos, pues, por poner un ejemplo, hace nada ha sido clausurada una exposición en la Sala de Proyectos del CTB que no hacía ni quince días que había estado expuesta en la sala del Carballo Calero, no se entiende que ningún responsable se haya percatado de ello, y solo es un ejemplo.
Se hace necesario un control real, no sirve el «todo vale», pues esto lo que denota es una falta de interés por parte del organismo. Resulta muy desagradable esa prepotencia con la que han tratado a Carmen y Amelia, ningún ciudadano merece ese desprecio, y más si pensamos que en realidad, el hecho de exponer sus creaciones es un gesto altruista hacia el Ayuntamiento y hacia el resto de los ferrolanos.