Una gran «ola» solidaria

b. antón FERROL / LA VOZ

FERROL

Las organizaciones benéficas constatan un aumento de la implicación ciudadana justo cuando la crisis más aprieta

05 feb 2012 . Actualizado a las 07:08 h.

La crisis ha empujado al borde del abismo a decenas de hogares ferrolanos, pero, al mismo tiempo, también ha provocado una auténtica «ola de solidaridad». Lo dice tajante el presidente de la Cocina Económica, Antonio Tostado, pero también otros muchos representantes de las organizaciones sociales que trabajan en la ciudad para cubrir aquellos ámbitos de ayuda a los que no llega la administración.

«El aumento de los donativos ha sido una pasada, sobre todo durante la campaña de Navidad, cuando recibimos casi el doble de aportaciones que otros años», anota Tostado. El comedor social que dirige en la calle Rubalcaba ha registrado un notable aumento de usuarios en los últimos tiempos -de los 91 diarios que atendía en el 2007 se ha pasado a 197 en el 2011-, pero, por suerte, en lo que respecta a las aportaciones, la crisis no se ha dejado notar. «Ahora recibimos más donativos tanto en dinero como en alimentos; también tenemos más voluntarios y, por si eso fuera poco, hemos conseguido aumentar el número de socios», advierte Tostado satisfecho.

Esa «avalancha solidaria» también les ha llegado a Dignidad, una asociación que atiende a los más desfavorecidos con ropa, alimentos y electrodomésticos; a través de sus comedores sociales; y con dos casas de acogida para menores en A Coruña y Ferrol. María Quintía, trabajadora social de la entidad, coincide con Tostado al asegurar que los ferrolanos «se volcaron» durante las pasadas fiestas: «Vino muchísima gente a donar juguetes, ropa y alimentos y, además, recibimos donativos de trabajadores de varias empresas». En los últimos años, Dignidad ha visto como su número de usuarios crecía como la espuma -de 300 ha pasado a 641-, pero también el de voluntarios. «Desde Navidad contamos con cuatro más y ahora la cifra total asciende a 33», advierte Quintía.

En estos tiempos difíciles, el delegado de Cáritas, Juanjo Fernández, también reconoce ese aumento de la implicación ciudadana, aunque advierte que les harían falta más voluntarios. «A la mayoría de la gente le resulta más fácil colaborar con un donativo económico que comprometiendo parte de su tiempo».