La renovación de la nada

Manuel Couce

FERROL

La estrategia etérea que están montando algunos de los barones del socialismo gallego comienza a dar coletazos en las bases y a crear un clima de opinión en torno al próximo congreso y a futuros candidatos a la secretaría general del partido.

Hasta aquí parecía que era deseo de la militancia que Pachi Vázquez tuviera continuidad, pero algunos soterradamente comenzaron a discutirle, y ya se dice públicamente que al congreso acudirán varios candidatos aparecidos en el último recodo del camino, alguno seguro que con razones amargas.

El PSdeG, a pesar del esfuerzo del secretario general, ha estado huérfano de sus dirigentes, y en consecuencia vive una situación de crisis, con errores importantes. El primero es el alejamiento de los sindicatos de clase, y por lo que se ve nadie está interesado en recuperar la sintonía que siempre hubo. Otro error es la división interna, que ahora se manifiesta ya abiertamente, generando tensiones, y ya se está practicando una política de exclusiones, y no se intenta resolver para coordinar esfuerzos. Por otro lado, se vienen dando debates internos sobre el sexo de los ángeles entre nuevos-viejos, bastante pesimistas, y nadie se preocupa de articular la pluralidad interna. En la agrupación de Ferrol, por ejemplo, está dividido el grupo municipal y el partido, y están taponados diferentes intentos de aproximación, con una política de exclusiones.

Desde hace años, en el PSdeG no hay una ejecutiva integradora, ni una sinergia de coordinación de esfuerzos, y en una organización grande como ésta hay que ser enormemente generosos a la hora de articular la pluralidad interna y encontrar la posibilidad de un trabajo político complementario y no excluyente.

Y por último, nada se hace por dar al partido un liderazgo de todos; se intenta pasar a un liderazgo de facción, y ahora, para descabalgar a Pachi Vázquez con arrebatos líricos, sin razonamientos políticos, sin un discurso político entendible, se está contribuyendo al debilitamiento, aún más, del partido, mientras la derecha avanza y se consolida. Y esto es lo que hay en la Galicia de Pablo Iglesias. Renovación sí, en las ideas, sin renegar de las grandes y buenas intenciones del socialismo.