veces hay cosas que le sacan a uno la sonrisa así, a las bravas. Y muy rápido. La Voz titulaba ayer una buena crónica diciendo Ferrolanitis aguda en Twitter. Y es que, no se sabe cómo, se comenzó a contagiar una divertida colección de aportaciones variadas que, con celeridad, dibujaron el imaginario colectivo de esta ciudad en los últimos años.
Cuando el que suscribe se dio cuenta, ya estaba dándole al teclado e intentando resumir en muy pocas palabras algunos clásicos locales. Había verdaderas joyas. Lo de «palmar» a clase me llevó de inmediato a las aulas del Concepción Arenal (o más bien, a su exterior). «Si no has tenido miedo de meterte en un bache del Callao y que nadie te encuentre» casi me hace llorar, pero de risa (aunque la situación de esa vía sea una tristeza...). «Si no llamas Pastor a la Posada» es otra de las aportaciones a resaltar. Ese mítico camarero que canta y quiere colocar calefacción a la playa de A Frouxeira...
Y entre una cosa y otra iba calando una sensación de optimismo. De nostalgia. Pero también de futuro. Claro que hay nubarrones por todas las esquinas. Aquí y en Albacete. Claro que las cosas están mal y que no se van a resolver en un día. Claro que la plaza de Armas se está cayendo. Claro que Navantia necesita carga de trabajo. Claro que hay que sanear la ría... Pero algo tan fresco como ese tema en Twitter me hacen pensar que no eres ferrolano si no estás seguro de que esto se remonta. ¿Qué no? ¡Opa!