l que ya está considerado como el mejor surfista de todos los tiempos, el norteamericano Kelly Slater, (Florida, 1972), acaba de proclamarse campeón del mundo por undécima vez.
Tiene un curioso récord que quizás describa en breves palabras su cualidad fundamental: Fue en su momento el campeón más joven de la historia del Circuito mundial y en esta ocasión se ha convertido, paradójicamente, en el campeón más veterano. Sus antiguos competidores en 1992, año en el que logró el campeonato del mundo por primera vez con 20 años, ya son todos historia excepto su compatriota Taylor Knox. Y ahora con 39 primaveras a cuestas ha conseguido de nuevo proclamarse matemáticamente campeón en Ocean Beach (California), cuando aun queda una importantísima prueba por disputar en la mítica Pipeline hawaiana.
Slater consiguió superar no solo la lógica pérdida de cualidades de los 20 años a los 39 sino, aun más importante, ha conseguido adaptar su surf a los nuevos estilos y asimilar las nuevas maniobras que, en este largo período, han ido surgiendo en el cambiante mundo del surf de competición. Hay que pensar que hace 20 años hablar de aéreos era casi extraterrestre. Pues bien, él supo ir asimilando esta y muchas nuevas maniobras innovadoras convirtiéndose en uno de sus mejores ejecutantes. Y mientras su mente esté dispuesta él dice: «No veo porqué a los 50 no puedo estar en mejor forma que ahora? Los años son tan solo un número».