La vertiginosa subasta del percebe en Ferrol

josé m. ameneiros FERROL / LA VOZ

FERROL

El viernes, el kilo más caro se vendió a 70 euros en la peculiar puja, que se hace a la baja

05 sep 2011 . Actualizado a las 12:17 h.

En el camino de la roca a la mesa, el percebe tiene que hacer un largo recorrido en el que la vertiginosa subasta en la lonja es una de las paradas más importantes. Ahí, los compradores pujan por los kilos que consideren más atractivos y de mayor calidad, e intentan obtener el mejor precio posible para cumplir con todos los encargos que tengan. Así es un día en la venta de este marisco en la rula ferrolana.

La subasta, a simple vista, semeja incomprensible para cualquiera que no conozca la mecánica. Pero, en realidad, es mucho más sencilla de lo que parece.

La puja es invertida, es decir, se subasta a la baja. Los marineros traen los lotes del marisco, ya seleccionados según tamaño y calidad, y se van poniendo en la cinta. Entonces, el subastador -en Ferrol es José Luis Estévez, patrón mayor de la cofradía de pescadores- mira la mercancía y la valora, le pone un precio al kilo: unos 20 euros por encima del final, y comienza la venta.

«Treinta euros; 29,50; 29; 28,50; 28...» va cantando Estévez. Los compradores esperan que la cifra baje hasta una que ellos consideren atractiva, y entonces cantan «¡mío!». El lote va para el que ha gritado primero, y se pasa al siguiente.

El truco está en ser paciente, y esperar que el precio baje a lo que se esté dispuesto a pagar. Y además, contar con la suerte de que no se anticipe otro comprador al cantar.

La subasta se hace así, a la inversa, porque al alza está prohibida. «Si fuera una puja como las habituales, los compradores se picarían y el precio subiría mucho, por eso se hace al revés», explica el patrón mayor. La cifra de partida de cada lote la pone Estévez en función de la calidad y tamaño que vea en la mercancía. «Los que subastamos ya sabemos más o menos el importe», cuenta. Eso sí, el coste inicial puede subirse un poco si el marinero así lo solicita.

El precio final de venta -la cantidad exacta en la que paran las pujas- de cada kilo ya depende de los comerciantes. Influyen, según Estévez, la calidad y el tamaño del percebe, pero sobre todo los encargos que tengan los compradores. «Un percebe que un día se vende a 100 euros, puede bajar a 50 la siguiente semana si los pescaderos no tienen muchas peticiones», detalla el patrón mayor.

La subasta de percebe en la lonja de Ferrol, inexistente desde 2003, se recuperó en junio. «Para los marineros de aquí es mucho mejor», afirmaba ayer Estévez, «es más barato y cómodo vender aquí que en Cedeira». «Además, en la cofradía nos llevamos un 4% de las pujas por hacerlas aquí, lo que nos está ayudando mucho», reconoce el patrón mayor.