La depuradora de aguas residuales de Prioriño está casi acabada, pero, de momento, no podrá funcionar. Como tampoco la planta impulsora de A Cabana, construida hace años. Toda esta infraestructura precisa de una red de colectores que recojan las aguas residuales de los principales barrios de Ferrol y costa de Narón y las conduzcan hacia la planta depuradora. En esa fase anda todavía la Confederación Hidrográfica, que ha elaborado un proyecto presupuestado en 44 millones de euros para instalar (o reparar en algunos tramos) el colector general entre O Cadaval y A Malata.
Pero esa actuación de saneamiento está todavía en papel y, de momento, ya se ha encontrado con una dificultad en Ferrol, que rechaza la propuesta de instalar un edificio regulador del caudal en los jardines de La Ranita. Si no hay un acuerdo con la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, el Concello ferrolano no dará autorización para esas obras.
Como complemento a ese proyecto de colector general, el organismo del Ministerio de Medio Ambiente está actuando en los ríos Tronco e Inxerto para instalar canalizaciones secundarias que recojan las aguas residuales de barrios tan populosos como O Inferniño, Recimil y los ensanches. La inversión en estas actuaciones suma cuatro millones de euros.