Indignación por los indignados

b. antón FERROL / LA VOZ

FERROL

Burlas, aplausos y consignas en las protestas del movimiento 15-M

12 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«¡Qué poco respeto!». «Este no era el momento ni el lugar». «Si no les gusta esto, que se queden en sus casas». Al final del acto de investidura de José Manuel Rey, muchos de los ferrolanos que siguieron la ceremonia en el salón de recepciones, a través de una gran pantalla, no podían ocultar su malestar por lo que acababan de vivir. Alrededor de una veintena de indignados ocuparon los asientos de las filas de atrás y, delante de vecinos, familiares y amigos de los nuevos ediles, hicieron burla de buena parte de las intervenciones de los concejales, llamaron «torero» y «bajito, pero matón» al alcalde y se hicieron los dormidos cuando a este le tocó pronunciar su discurso de investidura.

Los protagonistas de estas acciones -la mayoría de ellos procedentes de la acampada de la plaza de Armas- también portaron carteles en los que se podían leer mensajes como Pienso, luego estorbo o Lo más atroz, mirar hacia otro lado y echaron mano del sarcasmo al grito de ¡Que viva la democracia! y ¡Que viva la ley electoral!.

Una vez finalizado el acto, justo en el momento en que los indignados abandonaban el salón de recepciones balando cual ovejas, Pablo, uno de ellos, explicó lo que pretendían. «No queríamos reventar el acto ni nada por el estilo. Solo pretendíamos protestar pacíficamente contra el sistema y creo que lo hemos conseguido».

Pero no todos los asistentes lo entendieron así. Jose, una de las personas que les pidió silencio, se sintió tan indignado como los indignados: «Piden democracia, pero luego no la practican. Quisimos seguir el acto con tranquilidad y no nos dejaron».

crónica el seguimiento del acto en el salón de recepciones