La jipé tan pronto entró

Guillermo Ferrández

FERROL

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21 mar 2011 . Actualizado a las 12:39 h.

Jipar es una palabra auténticamente ferrolana que delata la sustancia tan irracional y espontánea de que están hechas las hablas locales. Es un vulgarismo descomunal que ha llegado hasta nosotros desde el castellano «guipar», pasando por la «geada» del castellano hablado en Galicia hasta convertirse en jipar. Mirar sin ser visto, observar a escondidas. Se jipaba a alguien que no quería ser visto y se jipaba sin que te vieran. Jipábamos a ver si venía el profesor y jipábamos por el ojo de la cerradura. También decíamos fulanito no jipa nada, está cegato.

La utilización de la «geada» gallega en castellano era más normal de lo que pensamos, en los archivos municipales del siglo XVIII podemos encontrar al inglés Mr. Gunell, transformado en Guanelo y después en Juanelo. Todas estas vacilaciones eran frecuentes en un habla caracterizada por la oralidad y que normalmente no se recogía por escrito.

Guipar es una voz jergal de origen desconocido muy utilizada en Barcelona en el tono más bajo del lenguaje, pertenece más bien al habla de los malhechores. En Ferrol jipar también fue una voz jergal utilizada en ambientes estudiantiles y populares, no fue nunca una palabra de las digamos «refinadas» y si embargo todos la reconocemos como nuestra. Hoy en día yo creo que está en desuso en los círculos populares de la ciudad y ha quedado recluida a ciertos ambientes marginales. Podemos decir con justicia que jipar ha vuelto a sus orígenes oscuros y escatológicos del lenguaje.

Más difícil es saber cómo ha llegado hasta aquí esta palabra, aunque dado el aluvión demográfico que sufrió Ferrol desde mediados del XVIII no nos debe extrañar que viniera de la mano de los miles de gitanos, vagos y malentretenidos que vinieron forzados a trabajar en la construcción del astillero de Esteiro y su correspondiente arsenal.