ños atrás Ferrol fue territorio pionero para la puesta en marcha del plan de transporte metropolitano. Y se depositaron muchas esperanzas en una iniciativa que tenía varios objetivos: rebajar el precio del billete a los usuarios, mejorar las rutas y sus conexiones, optimizar la red de marquesinas, habilitar una malla de paneles informativos que proporcionasen información al viajero...
De todo lo anterior solo se ha conseguido lo primero. Rebajar el precio del billete. No es poca cosa. Y muchos se dejaron empeño y trabajo para conseguirlo. Pero poco más. ¿Ejemplos? El gran intercambiador que se suponía que iba a ubicarse en el centro de Ferrol para facilitar al vecino el traslado de bus se ha quedado en una marquesina frente al Jofre. Eso sí, algo más grande de lo habitual y que, además, ha sido motivo de polémica judicial. No vaya a ser.
También, justo al lado, hay una pantalla que debería ofrecer datos de itinerarios, el tiempo que queda para que llegue al autobús... Debería, porque lo que hay son anuncios e imágenes de fútbol. Que están muy bien, pero igual no es la idea.
Lo dicho. Que queda mucho camino por andar para que el transporte público sea de verdad una alternativa útil para el usuario. Es muy difícil convencernos de que dejemos el coche en casa. Y los esfuerzos que se han hecho al respecto son, por el momento, demasiado escasos. Si se plantea la cuestión, la respuesta suele ser casi siempre la misma. ¿En autobús?