Xunta y Concello se culpan mutuamente del retraso en la intervención
04 mar 2011 . Actualizado a las 12:45 h.Una de las intervenciones más sensibles de la reforma integral de la carretera de Castilla permanece bloqueada por la falta de acuerdo entre la Xunta y el Concello de Ferrol. La reposición de redes de agua y abastecimiento en esta vía, que ejecuta la administración local, y la reurbanización de la superficie, competencia de la autonómica, obligarán a restringir parcialmente el tráfico en el entronque con la avenida de Nicasio Pérez. Según señalaron fuentes municipales en repetidas ocasiones, se trata del último gran corte circulatorio que se aguarda en la vía, un paso imprescindible para que el avance de la obra entre en su recta final.
El corte se había anunciado para el pasado 21 de febrero, pero ese día esa previsión se pospuso. Y once jornadas después, todavía no se ha ejecutado.
Cruce de acusaciones
La Xunta y el Ayuntamiento se culpan mutuamente del bloqueo de esta actuación. El concejal de Urbanismo, Ángel Mato, incidió en que es el ejecutivo gallego el que coordina la obra y que «hace ya muchos días se han dado las instrucciones» para que se actúe en esa zona del vial. «No hay ninguna excusa para que eso no se haga», defendió. Pero la Xunta sí la encuentra. Según fuentes del Ejecutivo gallego, se está a la espera de que el Concello entregue un documento en el que justifique cómo costeará la reposición de los desperfectos que, inevitablemente, provocará la intervención. Aseguran que el gobierno autonómico no está dispuesto a asumir un coste que «corresponde al Ayuntamiento».
Mato desmintió este extremo y pide que se acometa «de inmediato» la obra. «Les corresponde a ellos», añadió. Además, recuerda que a finales de la pasada semana hubo una reunión de coordinación en la que se acordó que se iniciaría la obra.
Apertura de todo el vial
El pulso entre administraciones mantiene frenado un corte de tráfico parcial que tendrá una duración de diez días. Obligará a los conductores en sentido Ferrol a circular hasta la rotonda de Souto para poder continuar. La administración local ha conseguido que esas restricciones no coincidan con otro corte precedente: el que desde octubre mantenía totalmente blindado el cruce con la calle Nueva de Caranza, debido al fuerte reventón de una conducción de agua.
La vía se reabrió el pasado miércoles por la tarde al tráfico, por lo que, actualmente, la carretera es transitable en todo su trazado, aunque no sin obstáculos y sobre un firme por tramos irregular.