Y por fin llegaron los Reyes

Carla Elías carla.elias@lavoz.es

FERROL

Harina, huevos, leche, mantequilla, frutas glaseadas y mucho azúcar componen la receta del postre por excelencia en estas fechas. No hay mejor manera que comenzar el día de la forma más dulce posible, dando un bocado al tradicional roscón de Reyes. Ayer por la mañana era fácil encontrar colas en la entrada de las confiterías y pastelerías de Ferrol. «No ha quedado ningún roscón, los hemos vendido todos», afirman desde la repostería Gascón. Y no vale cualquier roscón; en la pastelería aseguran que la mayor parte de los clientes son fieles a su receta, llevan años comprándolo y lo reservan con mucha antelación. Una larga noche de trabajo. Las puertas de estos establecimientos abrieron al público a partir de las nueve de la mañana para recibir su particular regalo de Reyes. Pero los hornos comenzaron a funcionar bastantes horas antes. Los pasteleros pasaron la noche en vela para asegurarse de que por la mañana todo estaba listo. Había que esconder en cada ejemplar una figurita del Belén y un haba, y que el destino decida quien debe pagar el roscón y quien se llevará el premio, empaquetarlo todo, y decorarlo con una corona para el rey de la casa. «Ha sido un día de mucho trabajo, ajetreo y prisas, pero merece la pena», agradecen en Gascón.

Y aunque la base del postre sea la misma para todos, cada receta tiene su secreto. La familia Gascón posee una de las recetas del postre de Reyes más antigua de la ciudad. La actual dueña del establecimiento, Elena Rubio Pita, es bisnieta del fundador, la cuarta generación que continúa con la tradición. Y en la confitería La Suiza, otra de las pastelerías más concurridas de la localidad, tampoco desvelan el secreto de su roscón, que también cuenta con decenas de adeptos.

Las calles de Ferrol se convirtieron la mañana de ayer en una zona improvisada de juegos, solo apta para niños. Hay que demostrar que hemos sido buenos y los Reyes no han escatimado en regalos. Ayer no se pegaron las sábanas, no había sueño ni ganas de remolonear un poco más en la cama. Los Magos de Oriente recorrieron Ferrol la tarde anterior subidos en sus carrozas reales, y recibieron en las instalaciones del Concello a los niños más afortunados, que pudieron pedirles en persona sus regalos. Pues bien, al parecer sus majestades no han defraudado, y en la noche más larga del año -por lo menos para quien espera ansioso aquello que lleva un tiempo deseando- no olvidaron parar en los hogares ferrolanos. Bicicletas, una Barbie con complementos, videoconsolas, peluches para los más pequeños, ropa, modernos aparatos electrónicos... Aunque muchos no han sido tan buenos como prometieron las Navidades pasadas, a la hora de la verdad, los Reyes saben ver lo mejor de cada uno y solo unos pocos reciben carbón. Aunque sea un castigo ahora convertido en un dulce manjar.