La necesaria estabilidad

Nona Inés Vilariño

FERROL

La encuesta de Sondaxe, que publicó el domingo La Voz de Galicia, confirma que las elecciones municipales están abiertas. Los resultados previstos señalan que el simple baile de un concejal puede cambiar el signo del gobierno de Ferrol. Este panorama no puede ser más interesante. Los partidos políticos tendrán que trabajar intensamente para poder alcanzar los resultados que les permitan, solos o en compañía de otros, alcanzar la alcaldía. Los ciudadanos tendremos la oportunidad de disfrutar, y padecer también, una larga y dura campaña electoral, que, probablemente, enseñe la cara más oscura de la política y haga de la descalificación del contrario- ojalá me equivoque- el eje central de los discursos.

Digo esto porque las cosas no han empezado bien. Las disputas internas en el PSOE han dado la primera munición al PP que parece tener posibilidades reales de que su candidato presida el gobierno local, si alguno de los grupos de la izquierda pierde un concejal en beneficio de uno de los otros. O esta crisis de los socialistas se cierra pronto -y no en falso- o habrá una guerra dialéctica que va a desplazar la discusión del campo de las propuestas al del: y tú más, terreno estéril y, en ocasiones, lleno de fango en el que se hunde cualquier esperanza de los ciudadanos de poder confrontar propuestas en lugar de asistir a combates dialécticos, destinados, exclusivamente, a la descalificación del adversario.

Cerrar la crisis no es ocultarla, porque los ciudadanos tenemos derecho a una información veraz sobre asuntos de trascendencia política que nos afectan. Y de trascendencia política es la existencia de una posible incompatibilidad entre miembros de un grupo que, además, tiene posibilidades de gobernar la ciudad y que puede necesitar pactos con otros grupos. Porque para que esos pactos necesarios sean sólidos y den fortaleza y estabilidad al gobierno, la primera exigencia es el pacto interno entre quienes deben proponerlos.