Cuidando del cuidador

Rocío Pita Parada
Rocío PIta Parada FERROL/LA VOZ.

FERROL

La Asociación Párkinson Ferrol impulsa un programa a domicilio de respiro familiar para casos avanzados

20 oct 2010 . Actualizado a las 12:30 h.

Manuel Lamas se levanta todos los días a las nueve. Más bien, lo levantan. Desde hace quince años sufre párkinson y el avance de la enfermedad le ha restado movilidad. Por ello, es su mujer, María del Carmen Fernández, la que se encarga de asistirlo. Al principio sola. Ahora cuenta con una asistenta de la ley de Dependencia. Y desde hace un mes tiene un nuevo apoyo. La Asociación Párkinson Ferrol inició el curso con un programa de respiro familiar destinado a cuidadores de personas con la enfermedad avanzada.

Durante una hora y media cada semana, una fisioterapeuta y una logopeda se desplazan hasta el domicilio de los cinco casos que hasta el momento se han sumado al programa. Según explica Ana Novo, la primera de las especialistas, esos noventa minutos tienen una doble función: mientras ella y su compañera Valeria Fraguela se vuelcan en el trabajo físico y la estimulación cognitiva del enfermo, el cuidador principal, habitualmente la pareja, puede dedicarse ese tiempo a sí mismo. «Se enseña al enfermo a manejarse en su domicilio, dentro de sus posibilidades, a estimular la memoria y el aprendizaje y pautas de comunicación para que el enfermo y el cuidador puedan entenderse mejor», describe la fisioterapeuta.

«Lo tengo dominado»

Sus efectos los conoce bien esta pareja de Ultramar. María del Carmen. «Él habla un poco mejor, tiene la voz más clara. Le sienta muy bien y se anima mucho», dice. «Es un respiro muy grande y las chicas son encantadoras». Y ese ratito «aprovecho para hacer mis cosas». Manuel también nota la mejoría de su voz. Gracias, dice, a los ejercicios de fisioterapia y también al «equipo de juguetes» con el que practica los deberes para toda la semana que le ponen las expertas.

Desde su «puesto de mando», como llama al sillón donde pasa buena parte del día, leyendo la prensa y viendo la tele, Manuel mantiene a raya el avance del párkinson. «Lo tengo bastante dominado», dice con ánimo.

Desde que una operación de cadera le hace insufrible los viajes en su silla de ruedas, el programa a domicilio ha sido una nueva motivación a la que invita a otros pacientes a unirse: «¡Cómo no! ¡Claro! Se lo recomiendo a todo el que no pueda trasladarse hasta la asociación».