Las deudas de Valdoviño

FERROL

Resulta que el Concello de Valdoviño acumula 1,9 millones de euros de deuda. Resulta que, en mi tierra, esa cantidad viene siendo igual a más de 316 millones de las antiguas pesetas.

A uno, claro, le asaltan de inmediato las dudas. Y, de verdad, son muchas. ¿Será porque falta por pagar parte de la guardería infantil? No, porque no la hay. ¿Será porque hay que abonar todavía facturas del centro de día para mayores? No, porque no existe. ¿Habrá que canalizar esa cantidad para sufragar la gran cantidad de oferta cultural, turística y de ocio que se extiende como una red por las parroquias? No debe ser el caso. Pregunten en Pantín, en Vilarrube, en Loira, en Vilaboa... Por poner algunos ejemplos.

Entonces. ¿Qué será? ¿Qué será? Eso tendrán que explicarlo los que están o estuvieron al frente del Ayuntamiento. Pero es de suponer que, para adeudar 316 millones de las viejas pesetillas, tiene que haber detrás un trabajo ingente, muchos servicios para los ciudadanos, obras, infraestructuras... ¿No?

Pero las deudas del Concello de Valdoviño van mucho más allá de los 1,9 millones de euros. El verdadero pufo que se ha producido hasta el momento, el más grave, es con los vecinos. Es a ellos a quienes hay que pagarles muchas cosas. Entre otras, la paciencia y la espera continuada. Y eso cuesta mucha pasta. Ahora volveremos a lo de siempre. Eso no es solo mal endémico de Valdoviño. Sirve casi para cualquier ayuntamiento. Que si la culpa no es mía. Que si esto ya estaba cuando llegué. Los que ocupaban antes el sillón de mando dirán que no saben nada. Que el problema lo tienen los de ahora...

Mientras, uno de los territorios con más potencial turístico de la comarca de Ferrolterra y, si me apuran, de las Rías Altas sigue esperando a que, de una buena vez, se le coloque en el mapa de la eficacia y la modernidad. Que deje de ser un lugar de paso con bellas playas.