Aún dolido por la lucha interna librada en el grupo con el que ganó las elecciones a la Cámara, Gato espera una oposición noble y que «el barco comience a navegar ya»
28 jun 2010 . Actualizado a las 20:03 h.Acaba de asumir la máxima responsabilidad de la Cámara de Comercio con mucha ilusión, pero con la huella amarga de la batalla librada en las últimas semanas dentro de su propio grupo, Novo Impulso, con parte del cual se vio enfrentado para llegar a la presidencia. En la sesión constituyente del nuevo pleno cameral, Xoán Gato se impuso con 17 votos a la empresaria Ana Franco, que obtuvo 12. Insiste en que la división en Novo Impulso se produjo por la intención de un pequeño grupo de intentar imponer su voluntad sobre el resto, pero quiere pasar página ya de este capítulo que, sostiene, ha sido doloroso a nivel personal y también ha tenido un alto coste de imagen pública. «Confío en en que el barco empiece a navegar», afirma, para poner en marcha nuevos proyectos.
-La lista de Novo Impulso arrasó en las elecciones a la Cámara y entonces se anunció que ocuparía el sillón de presidente. Después, con la votación de los vocales propuestos por la CEG se produjo un crac en la lista, aunque las tensiones internas habían empezado antes. ¿Por qué?
-Este es un grupo de empresarios pero no era lo suficientemente homogéneo para que las decisiones que se tomaran democráticamente las aceptaran los que no estuvieran de acuerdo. Las tensiones empezaron precisamente cuando había que elegir a cuatro personas de las listas propuestas por la CEG y por Cofer. Cuando todavía no sabíamos si se iba a retirar alguna de las dos, bastantes personas de la candidatura defendían que se quedaran las dos, teniendo en cuenta que una venía avalada por A Coruña y la otra era más netamente ferrolana, independientemente de las personas que la formasen. Cuando la Xunta apartó la lista de Cofer y dejó la de la CEG, se creó tensión, porque un grupo pidió que votásemos a gente que estaba tanto en una lista como en la otra, pero otras personas de Novo Impulso dijeron que bajo ningún concepto, y dio lugar a la separación. Eso trajo como consecuencia que una parte importante de Novo Impulso presentase otra candidatura para optar a la presidencia.
-En la calle y en el ámbito empresarial costó entender que, pese a tener 20 votos, Novo Impulso solo hubiese dado nueve a uno de sus compañeros, José Ramón Franco, que figuraba en la lista de la CEG. ¿Fue un castigo?
-Cuando la Xunta decide que hay una sola, se le preguntó a la gente que iba a entrar indirectamente, es decir, con los votos de las personas que sí fueron a las elecciones (se refiere a José Ramón Franco), que si acataban, asumían o querían realizar propuestas al programa con el que Novo Impulso concurrió a las elecciones, que es el elemento base para trabajar en la Cámara. Entonces ellos nos dicen que van de forma independiente, que no era necesario asumir este programa, y que además, en la lista de la CEG unos están dispuestos a dimitir para que entren otros. Eso sentó muy mal. Se dio libertad de voto y hubo un voto mayoritario para las mujeres emprendedoras y no para los empresarios.
-Y se produjo el crac.
-En la Cámara no hay empresarios de primera y de segunda. Todos tenemos un voto y tenemos el mismo respeto. Dentro de un grupo no puede haber un subgrupo que trate de dominar al resto, esté en Río do Pozo o en la calle Real.
-Pues ese subgrupo del que habla de Río do Pozo lo forman empresarios que lo fueron a buscar para que liderase Novo Impulso y sostienen que los apartó de un plumazo nada más que ganaron las elecciones.
-En Novo Impulso, de Río do Pozo hay cinco empresarios, cuando en la lista fuimos 25 personas. Hubo que hacer ese trabajo para conectar con asociaciones diversas y particulares para configurar la candidatura. No niego que fue un grupo de dos o tres los que me pidieron formar esto, pero también tienen que reconocer el trabajo de los demás, y eso no da derecho a servilismos de ningún tipo con respecto a nadie. Por otro lado, las propuestas puesto por puesto para el comité ejecutivo se discutieron la noche del pasado martes. Se firmó una propuesta para el comité ejecutivo dejando una línea en blanco para esperar al mismo día de la votación por si se llegaba a un acuerdo y algunas personas se incorporaban.
-¿Qué le dolió más, que le dijeran que había traicionado a determinadas personas, o la imagen que transmitieron desde poco tiempo después de haber ganado?
-La imagen, porque pensar en que por primera vez hubo gente que esperó tres horas para votar, que yo eso nunca lo vi en mi vida, en ningunas elecciones, la ilusión que despertó este proyecto, con mi persona haciendo un poco de estandarte, y que eso, a los doce días diera imagen de espadas una contra las otras, fue muy triste. Pero espero que se retome, porque no podemos defraudar a la gente.
-Pasado el revuelo y nombrado presidente. ¿Cree que no va a tener oposición dentro del pleno? ¿Se avecinan tiempos difíciles?
-Cuando hay temporales, quedan secuelas, pero después las aguas vuelven a su cauce. Cuando se propongan cosas que tengan sentido, nadie por capricho va a votar en contra. Al principio tomaremos decisiones, de las más fáciles a las más difíciles, a ver si se recompone esto.
-¿Cuáles son los grandes proyectos que barajan?
-Tengo metido entre ceja y ceja impulsar un gran proyecto de ocio en la comarca. Hay millones de metros cuadrados de suelo de la Marina que no están utilizados y podrían aprovecharse para ello. Además, la Cámara tiene que impulsar una gestión urbanística que conecte con los ayuntamientos, para tener presencia y evitar que zonas enteras se hundan por malas planificaciones.