El voto de Chanteiro sortea la lluvia

Antón Bruquetas CHANTEIRO/LA VOZ.

FERROL

Más de medio millar de fieles de Mugardos y Ares acudieron ayer a la ermita a pedir el amparo de la Virgen desafiando al mal tiempo que predominó durante la jornada

26 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El cielo amanece encapotado, desafía lluvia. Recuerda los tiempos grises hace más de seiscientos años cuando los habitantes de Ferrol, A Graña, Ares y Mugardos, pueblos con tradición marinera, decidieron encomendarse a la Virgen de Chanteiro para que les librase de una terrible peste que devastó la comarca. Desde aquella hasta hoy la tradición sigue viva y ayer, pese a la inclemencias meteorológicas, más de medio millar de fieles renovaron su voto.

Al mediodía, con una precisión milimétrica, comenzó la ceremonia religiosa en la ermita que custodia desde una privilegiada atalaya las bocanas de las rías de Ferrol y Ares. Estaba abarrotada. No cabía ni un alma más. Quienes se quedaron fuera, quienes no pudieron entrar en el recinto, escuchaban atentamente desde la puerta protegidos de la incesante lluvia bajo los paraguas. En ese mismo instante, alrededor del templo arrancaba la otra parte de la celebración, la más lúdica, que incluye la degustación de cientos de raciones de empanada, la música tradicional y la venta de ropa y otros artículos. Comenzaba en silencio, respetando la petición de amparo a la Virgen de Chanteiro que se estaba llevando a cabo en el interior.

Algo más de media hora más tarde terminó la misa. Y entonces la Banda de Gaitas de Ares entona los primeros acordes y empieza la cola para disfrutar de la empanada. En la fila predomina la gente mayor. «Los jóvenes vienen a otra cosa, vienen a pasárselo bien y solo cuando hace buen tiempo», explica Sonia Lamas, una vecina de Cervás de 33 años que participa en la celebración desde hace más de veinte. «De hecho, normalmente los chavales llegan el día anterior y acampan en el cámping O Parral, cerca de la playa. Cuando nosotros lo hacíamos, recorríamos el trayecto desde Ares hasta Chanteiro a pie, que es como se debe», subraya.

«Para los chavales de Ares es como una fiesta. No sienten la tradición religiosa, por eso, la mayoría solo aparece si hace sol», recalca Montserrat, la hermana de Sonia. Y, sin tan siquiera percatarse, ambas comienzan un viaje a través de la memoria que las traslada a hace más de una década cuando cogían una mochila y salían de su casa en Ares para dormir y divertirse al pie de la arena de Chanteiro, para dar la bienvenida al verano.

El silbido de las gaitas y la gravedad de los bombos continúan presidiendo el campo que rodea la ermita. Con la ración de empanada en la mano se van formando pequeños corrillos. En ocasiones, el voto a la Virgen de Chanteiro sirve para el reencuentro de viejos conocidos de Ares o Mugardos que no se veían desde hace tiempo. Juntos de nuevo hablan del presente, pero también rememoran el pasado y así, como siempre, consumen la horas del día.