La paralización de los trabajos lastró un edificio que buscaba dotar a Ferrol de un referente cultural y social y que finalmente se convirtió en un problema. Y de los gordos. La Xunta, bajo la presidencia del socialista Emilio Pérez Touriño, admitía en mayo del 2006 que existían problemas con los trabajos, de los que responsabilizaba al ya ex conselleiro Núñez Feijoo por «mala planificación». Sin embargo, la paralización no se hizo oficial hasta un año después. Las discrepancias entre la Xunta y la arquitecta Patricia Alonso, que dirigía el proyecto, motivaron la rescisión oficial. Según la conselleira de Política Territorial, las pretensiones económicas de Alonso eran «catro veces máis altas» de lo que se estaba dispuesto a pagar.
Después vinieron tres anuncios fallidos de que se iban a reiniciar las obras. Lo hicieron con el PP de nuevo en el gobierno, el pasado julio.