Lleva prácticamente toda la vida en Recimil y «me encanta vivir aquí, porque fue donde me crié», asegura Marianela García Porto. Pero las cosas, dice, han cambiado mucho. Ella paga 3,12 euros mensuales de alquiler, «pero hace 60 años era mucho dinero. A mi madre le quedó una pensión de 99 pesetas, que no le llegaba ni para pagar la casa», precisó. «Y todos estamos de acuerdo en que lo suban, pero el Ayuntamiento nunca se preocupó de nada», dice. Ahora los preocupados son los vecinos: «Cuando crié a mis niños esto no era así, eran unas calles estupendas en las que podías estar. Ahora vienen los nietos y no puedes ni bajar».
«Esto parece la ciudad sin ley: aunque haya propietarios se meten lo mismo en las casas, está todo muy deteriorado y hay mucha gamberrada. Las drogas... ¡buf! Droga se vende a tutiplén, ponen la música a todo trapo y a cualquier hora», relata.
«La culpa es del Ayuntamiento: que se preocupe de las viviendas y que entregue las vacías a la gente de Ferrol, pero están intentando que nos marchemos del barrio», asegura Marianela García.