Fútbol sala en la Compañía de María

Jose Valencia joseluis.valencia@lavoz.es

FERROL

Los centros educativos disponen de una magnífica oportunidad de fomentar la práctica deportiva entre los más pequeños. El deporte es salud, permite una mayor socialización de los niños y niñas, mejora su desarrollo motriz y les enseña una forma inmejorable de ocupar parte de su tiempo libre, por citar solo algunas de las ventajas. El colegio Compañía de María, a través de la Asociación de Padres de Alumnos que preside Susana del Caño, ofrece un amplio abanico de actividades complementarias, entre ellas, fútbol sala, voleibol, rítmica, tenis de mesa, patinaje, baloncesto, judo, ajedrez, música, dibujo, manualidades y un largo etcétera.

Todas funcionan muy bien y tienen una gran aceptación entre las niñas y niños aunque hoy nos fijamos en la de fútbol sala que es una maravilla. No es para menos, está dirigida por César Romero Fernández, uno de los técnicos pioneros del fútbol sala en la comarca ferrolana que, entre otros equipos, ha sido entrenador de O Parrulo Ferrol y seleccionador gallego de fútbol sala juvenil. Lleva más de 20 años fomentando el fútbol sala entre los más pequeños alumnos de la Compañía de María y asegura que para él ha sido un orgullo poder realizar esta labor. Dice que prefiere trabajar con los más jóvenes a hacerlo con los mayores, y señala que en el APA siempre le han facilitado el camino porque asegura que trabajan a destajo y nunca le ha faltado material.

Un total de 50 niñas y niños participan cada año en la escuela de fútbol sala de la Compañía de María. Además, cuentan con dos equipos federados, uno de prebenjamines y otro de benjamines para iniciar a los niños en la competición. Pese a que solo están formados por niños del colegio, los prebenjamines acabaron 3º y son líderes en la Copa, mientras que los benjamines fueron 4º, que no está nada mal. César Romero aclara que lo de quedar bien clasificados está fenomenal aunque añade que para él lo más importante es que todos participen. Solo tienen dos categorías federadas porque aseguran que a partir de benjamines los niños están mejor en los clubes deportivos o incluso los preparan para incorporarse al fútbol siete.

César Romero tiene dos ayudantes, uno de ellos es su hijo, César Romero Taboada, quien parece dispuesto a seguir la trayectoria iniciada hace muchos años por su padre; el otro es Héctor Regueiro. Cada uno de ellos se encarga de entrenar a uno de los equipos de base.