La espera en Dublín

La Voz

FERROL

Cinco días sobre el plan. La primera noche fue sobre ruedas. La compañía aérea pospuso el vuelo del jueves al viernes. Iberia les facilitó una habitación en un hotel con piscina climatizada, y allí pasaron buena parte de la jornada a remojo. La siguiente jornada ya se les vino el mundo encima y «cuando les contamos que teníamos que quedarnos y que la cosa pintaba fea, lloraron como magdalenas», relataba su profesora Sonia Álvarez. Finalmente, trasladados al centro de Dublín, aprovecharon para conocer a fondo la ciudad.