El defensa central Jonathan Martín, en dos ocasiones, y Pablo Rey anotaron los tantos de los racinguistas
15 abr 2010 . Actualizado a las 14:39 h.El Racing de Ferrol regaló un empate a tres tantos frente al Barakaldo y suma un punto, que no es inútil pero sí insuficiente para ayudar a sacar a los ferrolanos de sus graves problemas en la clasificación. El equipo que ahora prepara Luisito ya tiene un pie en la Tercera División y ya solo un milagro podría evitar la debacle del histórico club ferrolano. Los racinguistas duermen ya a cinco puntos de los puestos de promoción o salvación, cuando ya solo quedan cuatro jornadas de liga, 12 puntos por disputar. En el Racing nadie quiere echar las cuentas, aunque el equipo que viste de verde hasta podría necesitar ganar los cuatro partidos que restan por disputar para salvarse.
En el vestuario nadie arroja la toalla y ya sin tiempo para recuperarse esta misma tarde comenzarán a preparar el próximo partido de liga que disputarán el domingo (11.30 en Lezama) frente al filial del Athletic de Bilbao. Un rival directo por la permanencia y otro partido que puede casi confirmar la debacle ferrolana si no se consigue una victoria.
En cuanto al partido de ayer frente al Barakaldo, lo cierto es que el fútbol no fue justo con el Racing, que jugó una de las mejores primeras partes de la temporada. Incluso no estuvo tampoco mal la segunda mitad. El Racing, pese a ser el segundo equipo menos realizador del grupo, le hizo tres goles al Barakaldo e incluso pudo llegar alguno más. Lo peor fue que atrás se recibieron otros tres, por lo que los tres tantos anotados no fueron suficientes para ganar el partido.
El Barakaldo, pese a que con 44 puntos ya estaba salvado, vino a Ferrol dispuesto a puntuar, que es lo lógico y deportivo ya que no tiene porque regalar nada. Se metió bien atrás, con Olondo como casi tercer central por delante de la defensa, y buscó crear peligro en las acciones de contraataque.
Los jugadores del Racing le pusieron tensión, ganas y hasta buen juego. Rubén Pérez por fin demostró que es un gran jugador y en la primera parte llevó mucho peligro al área del Barakaldo. Pablo Rey dejó claro que es un magnífico lanzador de faltas, y puso en evidencia a Luisito, que una y otra vez confió en Nacho Calvillo para estos menesteres. Juan Martínez, el cedeirés, fue una vez más el pulmón del Racing.
Las cosas no habían empezado bien para los ferrolanos, con un regalo de Reguero a los 5 minutos que significó el 0-1, pero el Racing de la primera parte perecía capaz de todo. Pablo Rey hizo el empate y ahí renació la ilusión, aunque en un nuevo regalo, incomprensible, llegó el 1-2. Era para llorar.
Nada más empezar la segunda parte, Jonathan, metiendo la pierna como si fuera un ariete, logró el 2-2 y repitió poco más tarde con el 3-2. La euforia no duró, poco dura la alegría en la casa del pobre, ya que pocos minutos más tarde, en un nuevo falló defensivo llegó el 3-3.
Quedaba tiempo por delante para una nueva remontada y bien es cierto que el Racing arriesgó al límite, casi le cuesta algún gol más en los contraataques, pero ese tanto salvador, ilusionante no llegó. Una victoria en el encuentro de ayer hubiera sido magnífica para seguir con vida.