Las estrellas de mar invaden As Pías

FERROL

31 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La percepción que la mayoría de las personas tienen de las estrellas de mar es la de un animal bello. Quizás porque gracias a su morfología consiguen decorar el agua salada de tal forma que parece el cielo. Pero lo que poca gente conoce es el apetito voraz de estos equinodermos. Se alimentan de bivalvos y en grandes concentraciones pueden llegar a consumir más de un kilo de marisco al día. Cuando esto sucede, como ocurre en el banco de As Pías, ya pasan a ser un problema.

Todas las mañanas desde hace quince días dos embarcaciones, una de la cofradía de Ferrol y otra de Barallobre, acuden a la zona cercana a los muelles de la antigua Astano para limpiar el fondo del mar de estrellas. Dos buceadores de cada lancha se sumergen durante casi hora y media y al término de la jornada, cada pareja puede rellenar hasta 25 capazos. «Hay momentos en los que no ves ni rastro de la arena. Cuando llegas al fondo parece que pisas sobre una alfombra, porque estas estrellas no son como las de la parte exterior de la ría, son blandas, casi gelatinosas», explica, poco después de subirse a La Maga, Julio Esmorís, uno de los mariscadores que participa en los trabajos. En la cubierta ya no queda ni un rincón vacío para apilar otra remesa de estos equinodermos.

Mientras, a doce metros de profundidad por debajo del casco de la lancha, una estrella de mar se desplaza despacio por el lecho marino. Casi en sigilo busca su próxima presa. Cuando localiza una almeja comienza a escarbar en la arena hasta que la toca. La sitúa en el centro de su cuerpo y la atrapa con cada uno de sus apéndices. Entonces se encoge, se levanta sobre la arena como una bailarina de ballet y en ese instante empieza a devorar el bivalvo. «Las almejas quedan como si les hubiesen inyectado un ácido», explica Esmorís. El rastro que cada estrella deja en su lento caminar es el de un manto áspero de cáscaras.